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viernes, 5 de noviembre de 2010

Taller de DEVISED THEATER con Sarah Hart





Sarah Ashford Hart

Artist’s Bio

I am an international theatre-maker coming to Caracas via Nova Scotia, Florida, NYC, Dublin, Moscow, and England.

I received a Batchelor of Arts in Theatre from Columbia University in New York City. I studied abroad at the Samuel Beckett Centre in Dublin and the Moscow Art Theatre. As
a postgraduate, I studied Russian stage movement at the Boris Schukin Theatre Institute in Moscow and recently completed a Masters of Arts in Devised Theatre at Dartington College of Arts in England.

I have worked with a number of off- and off-off-Broadway experimental theatre
companies in New York, designed and performed giant puppets and masks, facilitated
educational and community theatre programmes in a variety of contexts, and founded La
Boca Theatre Company to devise original works between New York and Venezuela. My
devised theatre practice explores participatory techniques for exchanging real stories, to
generate social dialogue across barriers of cultural identity and belonging.

Most recently, I have been working within the traditionally ‘White British’ context
of Southwest England, where an influx of refugees and asylum seekers is challenging
concepts of community, national identity, and belonging. From my perspective as a
migrant, I have been facilitating a project at a local theatre in collaboration with young
people and community workers from diverse backgrounds, crafting a performance
intervention to challenge assumptions about ‘local’ and ‘foreign’ identities and generate
dialogue around racism in local communities.


What is Devised Theatre?

‘Unlike theatre emerging from productions of existing texts, Devised Theatre seeks to draw upon the facilities and energies of particular groups in particular contexts to create forms and materials. Personnel and context constitute one of the primary starting points; these are active raw materials and triggers. These people, this place, this time: what are the processes, materials and forms they produce? In Devised Theatre the emphasis is on process at every level.’

- Professor David Williams, Dartington College of Arts, 2007

Devised Theatre is about ensemble collaboration and non-hierarchical models, re-defining the roles of director and performer. A Devised Theatre piece is created by the performers themselves, who are conceived of as a multi-functional artist-makers. The materials for performance arise out of the individuals making up the ensemble. What are each person’s particular abilities, fascinations, difficulties, etc.? Devised theatre emphasizes generative techniques: improvisation, task work, writing scores etc. The work becomes self-conscious through reflection, inviting both performer and viewer to re-search his/her ideology of performance and re-consider what theatre means in the given context.

Workshop

As a group of performers, what to you want to say? Who are you, individually and together? What themes or stories are important or intriguing to you? Who is your audience and what do you want them to question, reconsider, or experience? What is the context of your work?

Over a week of evening sessions together this January, we will collaboratively devise a performance piece for a public audience, in the setting of the Banco del Libro. Our own stories of coming to meet one another in this place, and the stories of this place where we meet, will inform the content of our piece. Our loves, hates and curiosities will ignite the drama, breathing life into our performance of being here and now, together. Our own bodies and words will express our creative perspectives, asking each other and our audience to explore who we are in relation to one another, in this place, at this time.

EL TALLER SERA DICTADO EN ESPAÑOL
COSTO DE 1000 BS.
DEL LUNES 17 AL 22 DE ENERO 2011
DE 6 A 10 PM
cupo limitado a 12 personas
inscripciones gimnasiodeactores@gmail.com


Sarah Ashford Hart
Bio

Directora y actriz de teatro. Ha trabajado y estudiado en Nueva Escocia, Florida, Nueva York, Dublín, Moscú, y Inglaterra.

Realiza BA en Artes Teatrales en la Universidad de Columbia en la Ciudad de Nueva York. Estudia en el Centro de Samuel Beckett en Dublín y en la Escuela de Arte de Moscú. Culmina sus estudios de Movimiento en el Instituto Boris Schukin de Moscú y recientemente completa una Maestría en Artes en ‘Devised Theatre’ en la Escuela de Artes de Dartington en Inglaterra.

Ha trabajado en diversas compañías de teatro experimental en Nueva York, diseñado y presentado obras con títeres y máscaras gigantes, también ha realizado teatro educativo en comunidades de distintos contextos socioculturales y creado la compañía teatral "La Boca" para hacer teatro ‘Devised’ entre Nueva York y Venezuela. Su experiencia en este tipo de teatro, conocido como "Devised" explora técnicas participativas para compartir historias verdaderas y generar dialogo social a través de las fronteras de la identidad cultural y el sentido de pertenencia.

Recientemente ha estado trabajando en el tema del racismo en el sudoeste de Inglaterra, donde la llegada de refugiados y otros inmigrantes esta desafiando los conceptos de la comunidad, la identidad nacional y el sentido de pertencia. Desde su perspectiva como extranjera, logró crear un proyecto de un teatro local en colaboración con jóvenes y trabajadores sociales de distintos origenes, creando una intervención para combatir los prejuicios y tabúes sobre los conceptos de identidad local y extranjera, y de este modo, generar dialogo alrededor racismo en las comunidades.

¿Qué es el teatro ‘Devised’?

"A diferencia del teatro que proviene de producciones de textos existentes, el teatro ‘Devised’ busca utilizar las distintas habilidades y energías de grupos específicos en contextos particulares para crear formas y materiales originales. Las personas y el contexto constituyen el punto de partida; ellos son la materia prima activa y quienes desencadenan la creación. Estas personas, en este lugar, este momento: ¿cuáles son los procesos, materiales y formas que producen? En el teatro ‘Devised’ el énfasis está en el proceso.
"

- Profesor David Williams, Dartington College of Arts, 2007

El teatro ‘Devised’ se trata de la colaboración y modelos no jerarquizados, redefiniendo los roles del director y el actor. Una obra ‘Devised’ la hacen los mismos actores, quienes son considerados como artistas-creadores multifuncionales. Los materiales y recursos para la obra emergen de los individuos que constituyen la obra. ¿Cuáles son las habilidades, gustos o dificultades particulares de cada persona? El teatro ‘Devised’ enfatiza las técnicas de creación como la improvisación, tareas dirigidas (“task work”) y la escritura de instrucciones (“writing scores”) entre otras. El trabajo cobra vida a través de la reflexión, invitando tanto al actor como al público a replantearse su idea sobre el teatro y reconsiderar qué significa en un contexto determinado.


El Taller

¿Qué queremos decir? ¿Quiénes somos, individualmente y en cojunto? ¿Cuáles temas o historias nos interesan? ¿Quién es nuestro público y que preguntas queremos que se hagan, reconsideren o experimenten? ¿Cuál es el contexto de su trabajo?

Durante una semana de sesiones por las noches del 17 al 21 de enero, vamos a colaborar y crear una obra de teatro ‘Devised’ para el público del Gimnasio de Actores. Nuestras historias y las historias del lugar donde nos conocemos, le darán forma al contenido de nuestra obra. Nuestros amores, odios y curiosidades van a encender el drama, llenando de vida la pieza. Nuestros cuerpos y voces expresarán perspectivas creativas, invitándonos a explorar, a nosotros y el público, quiénes somos en este mismo lugar y tiempo.

















viernes, 29 de octubre de 2010

Dos Máscaras opina sobre ¨Cuando el Tiempo Descubrió su Poder¨



"Vivimos en un mundo geométrico, siempre predecible, siempre igual… hasta que hay un error y descuadra todo. Pero el origen de ese error puede ser algo especial, algo único, a lo que estamos acostumbrados a no ver. Estas son sólo divagaciones extraídas de Cuando el Tiempo Descubrió su Poder, un montaje llevado a juego gracias a la dirección de Matilda Corral.
Entre círculos soñadores y tiernos, triángulos decididos y ambiciosos, y cuadrados meticulosos, se interpone un error que los vuelve locos. Se transforman las nociones de tiempo y de espacio, y el miedo se apodera de ellos, y de los dueños del tiempo y las matemáticas. La solución más viable que encuentran es convertir el error en un regalo que, al final, reflejará en las figuras una mezcla de esperanza y cambio.
La idea de la obra se podría condensar en una frase: “Nada tiene derecho a aparecer a menos que esté previamente imaginado por nosotros”. Los dueños del tiempo ponen en evidencia todo lo articulado por el ser humano, como la vida urbana, con todo lo que ésta implica, construida como la única opción de vida, que vuelve invisible cualquier tipo de elemento natural, desde un árbol hasta una sensación. Es claro que éste puede ser el enfoque más simple que representa el montaje, puesto que está llena de una selección compleja de símbolos que llevan a pensar al espectador rebuscado en historia y consumismo, y al sencillo en ecología. Pero aún pasando por un millón de temas, el espectador tiene la oportunidad de reencontrarse con la vida monótona del ciudadano común.
El código se llega a convertir en un laberinto si no se atiende a algo específico de la obra y es aquí dónde surge un punto débil, pues “disfrazar” una obra para adultos “de infantil”, al final, no ayuda a entenderla ni a adultos ni a niños. Los primeros entienden los chistes como una burla y una reflexión a su propia cotidianidad, pero no se detienen a pensar muy a fondo cuál es el problema del que les están hablando. Mientras que los segundos se ríen de las figuras, se preocupan por el error y disfrutan las canciones, pero no entienden qué pasa en la historia (como cuento o como tema). La lucha contra el error es interna y para los pequeños es difícil comprenderla si no la ven en escena. En fin, disfrazar es llevar una máscara que puedes ponerte y esconder algo, o quitártela y mostrar algo.
Vale la pena recomendarla. Cuando el Tiempo Descubrió su Poder es una obra que hace falta ver en este país dónde la enseñanza se quedó de adorno en una plaza, mientras que la gente la sigue esperando. "
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domingo, 17 de octubre de 2010

10mo SHOWCASE!!!


Muy pronto viene nuestro décimo SHOWCASE!!!

3 DE NOVIEMBRE!!! EN LA SEDE DEL GIMNASIO DE ACTORES!!!

Mucho éxito a todos nuestros actores!!!
Preparándonos para profundizar en el estudio de nuestros personajes!!!

domingo, 1 de agosto de 2010

Taller de Estudio de Personaje - Jeneffa Soldatic - Miembro Vitalicio del Actors Studio





Desde el lunes 30 de agosto al 3 de septiembre


Esta semana intensiva de desarrollo y estudio de personaje, le brindará la oportunidad de desarrollar de forma específica y detallada un tipo de exploración que puede añadir a su trabajo de estudio preparatorio para sus próximos trabajos profesionales.


Para entrar al taller debes escoger un personaje que desees trabajar durante la semana. Una vez que hayas completado tu investigación utilizaremos las técnicas del Método; relajación en la silla, memoria sensorial, momentos privados además de ejercicios de Stella Adler, Uta Hagen además de algunos ejercicios de mi coach y mentora Susan Batson.

Ven y experimenta algunas de las técnicas utilizadas en el mundialmente conocido Actors Studio. Permítete descubrir una verdadera y dinámica relación con el personaje que decidas trabajar, encontrando la verdad de tu personaje desde tu verdad. A través de esta exploración descubrirás tu amor incondicional al personaje.


"Al final debes amar a quien estás representando" Phillip Seymour Hoffman (fellow Actors Studio Member.)

BIO

Jenneffa Soldatic received her Masters of Fine Arts in Acting from the Actors Studio Drama School in New York on a scholarship. After graduating in 2003 she was encouraged to audition for the Actor's Studio and, consequently, she became the third Australian ever to receive life membership to the Actors Studio in 2004. Since graduating Jeneffa has been back on stage, in NYC, at the Actors Studio in the premiere of Al Takes a Bride, as well as Waiting for Godot at the original Circle in the Square and Hedda Gabler, Sunday on the Rocks, The Seagull at the Actors Studio Drama School, plus other Off-Broadway shows. Her film credits include Saturn Returns, How Much, A Small Story, Sickie and Room with View. For television she has appeared on Curb Your Enthusiasm, The Tonight Show with Jay Leno and Fuse TV. She sang with The Polyphonic Spree, touring across America supporting David Bowie. She has run acting workshops in New York City, London and Bangkok. Since returning to Sydney, Jeneffa has worked with B Sharp, All Saints, and has been hired by NIDA (where graduates include Cate Blanchett, and Mel Gibson) Actors Centre Australia (graduates include Hugh Jackman and Naomi Watts), as an Acting teacher and director. Jeneffa has worked with the greatest acting coaches of these times, working with Elizabeth Kemp in her famous character dreamworkshop, and with Susan Batson at Black Nexxus, also the Stella Adler technique taught by Keith Aaron; Stella’s last apprentice, Uta Hagan technique learnt at HB Studios in.

Reviews of Jeneffa’s work


“it was quite simply one of the finest performances I saw during my 10 years as Dean of the school” – James Lipton of Inside the Actors Studio on Jeneffa Soldatic’s performance in Al Takes a Bride.

“Jeneffa Soldatic as Freda was amazing. She played the part of the indecisive 19 year old flawlessly, never for a moment stepping out of character or giving us a relief from her emotions.” Samesame.com


El Taller será Dictado con Traducción Simultánea
Banco del Libro
Altamira Sur
Lunes 30 de Agosto al Viernes 3 de Septiembre
de 10 de la mañana a 5 de la tarde.
Estacionamiento
Traer Ropa Cómoda/Libreta de Notas/ Traer escogido personaje a trabajar.
Exclusivo para 20 actores Participantes
costo 1200 Bs.
Reservaciones 0412 9736775

LOS ESPERAMOS!!!


sábado, 10 de julio de 2010

!Felicidades!

Señores: Gimnasio de Actores,

"La Cámara Municipal a través de la Comisión Permanente de Educación  y Cultura,
por decisión del Jurado, le otorgan el Premio Municipal de Teatro "César Rengifo" año 2010,
les ha otrogado: DISTINCION HONORIFICA: A LA OBRA “CUANDO EL TIEMPO DESCUBRIÓ SU PODER”
DEL GRUPO  GIMNASIO DE ACTORES. La cual consta de un Pergamino de Reconocimiento
que será entregado el día Jueves 22 de Julio a las 10:00 a.m,
en la Casa del Artista Quebrada Honda, Caracas, Venezuela"  

!Saludos y a todos quienes hicieron posible nuestra obra muchas gracias!

lunes, 28 de junio de 2010

Comentario de Freddy D´Elia sobre nuestra obra




Melba, Teo, Gabriela, Jesus, Miriam, Freddy, Socrates y Matilda, gracias por esta obra y esa actuación, tocaron mis fibras y a mis años como dicen "se me aguó el guarapo" por el texto y ver actuar a gente joven comprometida con el mismo, irradiando esperanza y compromiso con valores que día a día como comunidad como País desestimamos y pisoteamos. Bravo!!! Los felicito de todo corazón!! Estuvieron muy bien. Eso si no me ofrecieron ningún "regalo" yo no detecté "errores" jajaja Verdaderamente disfruté a la obra y además mi vecino de butaca se sabía todas las canciones y casi los textos, asi que doble función.

martes, 8 de junio de 2010

Critica de Karla Hernandez Scott de nuestra obra!

“Cuando el tiempo descubrió su poder”
Dirigida por Matilda Corral


Una obra teatral disfrazada de infantil…

Cuando era niña soñaba con un mundo perfecto…quizás que encajara en cada espacio de mi cuarto…pero las cosas no son como se sueñan siempre… Esta obra nos recrea ese mundo mágico de las figuras geométricas con formas y sin formas, pero pensando un poco más, vemos una lucha por le poder, el poder de qué??? de dominar, de pensar, de controlar….

¡Parece que el tiempo no tuvo mucho éxito en esta obra…!

La uniformidad es una constante en todo intento de gobernar, obviando siempre lo esencial, que es lo maravilloso de la diversidad. Cada persona es un mundo mágico, con razón y pasión, sin pasión y sin razón. Un mundo propio de sueños y necesidades que en el intento de la uniformidad descubrimos las potencialidades del poder y creemos en la eternidad del mismo, sin considerar a la condición humana que se activa con líderes autóctonos que nos vibran en las conciencias individuales.

Los cambios no son revolucionarios sino están conscientes de tus necesidades y de tus sentimientos; en una construcción colectiva de una cotidianidad necesariamente uniforme, pensamos en “…ser normales pero menos libre…”.

Esta obra disfrazada de infantil nos hace reflexionar sobre esto, porque ningún niño preferiría ser normal a ser libre, pero un adulto sí, porque los engaños son parte de la adultez, o como diría Joaquín Sabina “la verdad es un cabo suelto de la mentira”; de ahí la insistencia en la uniformidad, uniformidad que cada vez nos aleja entre sí, y nos desconoce del uno al otro.

Esta obra es un mundo real mágico que ningún ciudadano debería dejar pasar…

Karla Hernández Scott

sábado, 29 de mayo de 2010

Gold Standard If the Stars Can Make You Forget Who They Are, That's When You've Seen Greatness




By Ann HornadayWashington Post Staff WriterSunday, February 22, 2009



In the opening moments of "The Visitor," actor Richard Jenkins stands at a living room window, nursing a glass of red wine, staring into the middle distance. As scenes go, it's a brief one. A man stands, looking out a window. Nothing happens. ¶ And yet, everything happens. Or at least everything the audience needs to know about Jenkins's character, Walter Vale. He's alone. Isolated. Depressed. He's craving connection but can't break through. It's all there, in the way he stands, the way expression barely plays across his face, and especially in his eyes -- eyes that seem to contain worlds of pain, loneliness, grief. A few seconds later, he's taking a disastrous (and very amusing) piano lesson, and the audience realizes: We may not know Walter Vale, but we care about him. A lot. ¶ Like Potter Stewart and pornography, we know good acting when we see it. But what, exactly, is it? How do we explain why certain actors move us and others leave us cold? Why did you find yourself bawling at Angelina Jolie's performance in "Changeling" while your best friend sat beside you dry-eyed? Why did one critic describe Brad Pitt in "The Curious Case of Benjamin Button" as "standing there like a sensitive zombie" while another one called it Pitt's "most impressive outing to date"?
Is Robert Downey Jr. really acting in "Tropic Thunder"? Or is he just a dude playing a dude disguised as another dude?
The easy answer is that it's all subjective. That's half-true. Every viewer brings biases and personal baggage to a performance that even the finest actor can never overcome. But there are objective standards that apply to screen acting, even at its most ethereal and unquantifiable. Maybe not rules, exactly, but principles -- involving physical control, intelligence, intuition and nuts-and-bolts technique -- that make it possible to discern whether there's more going on in Marisa Tomei's performance in "The Wrestler" than taking her top off.
How do we know that the actor or actress we just watched laugh, cry, break down or even die on-screen delivered a tour de force -- or a turkey? If you're asking yourself the following questions during a movie, you know a performance has failed, because if it were succeeding you'd be too caught up in the story to be analyzing it. But a few hours later, you can ask yourself these few questions to decide if what you just saw was acting . . . or something else.
Was that really him up there? There's a glib way of describing acting as "disappearing into the character," but it's true that the best actors utterly transform themselves -- physically, vocally, psychologically -- to become the person they're playing. Robert De Niro famously put on 60 pounds to play Jake La Motta in "Raging Bull." Nicole Kidman donned a prosthetic nose to play Virginia Woolf in "The Hours." But often the most startling performances have nothing to do with makeup or fakery but can start with something as subtle as a character's walk. For his role as the politician Harvey Milk in "Milk," the solidly built Sean Penn became almost elfin, affecting a gliding, hip-swaying walk, his hands fluttering up to his mouth with a shy giggle. He sent his voice -- in real life, a smoker's gravely mumble -- into a fluting, upper register, which in combination with a slight New Yawk drawl helped create not just the character of Harvey Milk but an entirely new man we barely recognize as Sean Penn.
When Heath Ledger starred as the repressed gay cowboy in "Brokeback Mountain," he told interviewers he decided to play the character as if he had a fist in his mouth. That single choice seemed to inform everything about a character defined by what he held back, and what he couldn't say.
Did I just watch a performance or a stunt? In "Frost/Nixon," Frank Langella didn't really look or sound like Richard Nixon. If he had, his performance as the disgraced former president would have had little more artistic heft than an old Rich Little bit on "The Tonight Show." Instead, he developed an outsize, almost Shakespearean physical and vocal persona, giving Nixon a brooding, bearlike physicality and a growling baritone completely at odds with Nixon's actual cadences. The reason it succeeds is that it's a full characterization, grounded in Langella's own preparation for the role and defined by every single choice he makes, from where he focuses his eyes to the way he walks across a room.
"It's almost like a farce, it's so extreme," says acting coach Larry Moss of Langella's performance. "He almost plays Nixon like a hunchback. The face, the voice -- those are acting choices. . . . You can see the self-delusion in the eyes, the deep repression and lonely quality he had, as if he's the only person in the world."
Of course Langella, as well as his co-star Michael Sheen, were able to deliver their own versions of their characters because they were given the latitude by Peter Morgan's script and Ron Howard's direction. Conversely Jamie Foxx, who won the Oscar in 2005 for his portrayal of Ray Charles in "Ray," while certainly giving an uncanny impression of the rhythm-and-blues legend, was almost too spot-on, especially within the context of a too-tidy biopic structure. The result was less a story about a genuine character than an Encyclopaedia Britannica entry brought to note-perfect but somehow artificial life.
Where did I go? Once, after a particularly uninspiring screening, a friend bent down to whisper something in my ear as he walked out of the theater: "I could have been turning my mulch."
Were you mentally gardening during the movie you just saw? Thinking about your shopping list? Or did you seem to go somewhere not of this world? The best sign of a completely immersive performance is when an actor not only disappears into his or her character but allows viewers to forget the screen altogether and project themselves into the story. It's not Richard Jenkins in "The Visitor," or even Walter Vale -- it's us, discovering New York as if for the first time, leaving our comfort zones to find improbable emotional connections, even making a tentative stab at late-in-life romance. When Jenkins seems to be just standing there, he's really showing viewers the tip of an iceberg that begins with deep preparation, developing layers of inner and physical life for his character that he brings to even the most uneventful moments.
Thomas McCarthy, who wrote and directed "The Visitor," says though he didn't talk about Walter's specific back story with Jenkins, "we did talk about relevant history. So by the time we were shooting, any question that arose pertaining to Walter's history, Richard immediately had an answer for: 'Of course I would' or 'I'd never do that.' I think good actors do that homework automatically and lock it in, so all their decisions are based not on arbitrary acting choices but specific choices that their character would make."
When an audience is riveted just by the sight of a character making a sandwich or tying her shoe, acting coach Moss says, "they're not just in the now, they're in the now of the now." Often, the immediacy of a scene is a function of vocal dynamics, an element that Mickey Rourke has mastered throughout his career, from "Diner" to "Body Heat" to his comeback performance in "The Wrestler." In each of those films, Rourke has scenes in which he barely raises his voice, but whether he's whispering to William Hurt in a prison or conferring with a fellow gladiator in a locker room, we're leaning forward to catch every word. We're in the now of his now.
Did she ask for the laugh, or did she ask for the tea? One of the scandals (okay, minor outrages) of last year's Oscars was that Amy Adams wasn't nominated for her performance in "Enchanted." Sure, it was a family comedy, about a rather frothy fairy-tale princess, no less, but watch Adams closely and you never see her wink. She plays her character, Giselle, completely straight, with a touch of pathos that is genuinely affecting. (Just watch how she says "And ever?" after she learns that divorce is forever. That's serious.) Comic performances are notoriously ignored when it comes to acting awards, which, from a degree-of-difficulty point of view, is wildly unfair. As an actor reportedly said on his deathbed, dying is easy, it's comedy that's hard.
"In a comedy film, 'trying to be funny' is certain death," wrote Michael Caine in his book "Acting in Film." "First you have to be a real man or woman. Then you slide on the banana skin, and then it will be funny. If you are a comedian sliding on a funny banana peel, nobody will laugh because you're not real. The history of the cinema is littered with great comics who failed on the screen largely because they weren't actors; they could not be real up there." Elizabeth Kemp, chair of the acting department at the Actors Studio Drama School, a master's program at Pace University in New York City, concurs. "There's a great old story about Alfred Lunt and Lynn Fontanne, in which he's in a play and he comes off the stage and says to her, 'I didn't get the laugh when I asked for the tea.' And she says, 'That's because you asked for the laugh and not the tea.' " Think of the great comic performances of last year -- Downey in "Tropic Thunder," Sally Hawkins in "Happy-Go-Lucky," Penélope Cruz in "Vicky Cristina Barcelona." Each of those performances would have had the same integrity if it had been in the service of a drama (even Downey's pretentious Australian Method over-actor). All of them asked for the tea.
Was the outburst earned? Meltdowns are part of why we go to the movies. There's nothing more cathartic than watching a pro in a full-tilt, floor-pounding, curtain-shredding breakdown. But as the acting teacher Sanford Meisner said, you can't cry, scream or otherwise start chewing scenery until you've done everything possible to hold it back. Angelina Jolie finally collapsed in "A Mighty Heart" only after her character had made an almost superhuman effort to keep it together after her husband was kidnapped and probably murdered. In "Changeling," she plays a woman who snaps after being committed to an insane asylum and the effect is almost risible. Jolie's character, Christine Collins, is never grounded or rounded enough, never allowed to be more than a symbol of suffering, so an otherwise wrenching, intimate moment instead feels like a masquerade. What Jolie creates is emotionalism, not emotion.
Can you watch the movie with the sound off and understand every word? "There's an exercise I have my students do," says Moss, "which is to watch three completely different performances by Daniel Day-Lewis and Meryl Streep without sound, just to study their physical behavior. That's when you know an actor has really done their work. You can see it in their bodies -- picking up a glass, walking, using their hands." This is an easy experiment to replicate at home, and not just to observe an actor or actress's body, but -- perhaps most important -- the eyes. Watch an actor's eyes when his character isn't talking, just listening. Does a little light go out? Or does he listen with the same focus and intensity he brings to his own lines? (This, by the way, is what's important about Tomei's performance in "The Wrestler." Even when she's taking her top off, her eyes don't lie.)
Acting, finally, demands superb physical expression, facial control, intellectual acuity and delicate intuition -- all harmonizing to create a performance that, while carefully researched and conceived, occurs completely spontaneously. After all the training and exercises and script analysis and research, after an inner life has been invented and a physical life settled upon, after the sense memories have been plumbed and the lines have been memorized, when the lights are hot and the camera is on -- that's when the actor ceases to act and simply is. When he received an honorary Oscar in 1980, Alec Guinness recalled that as an acting student, "it dawned on me that if I was seriously going to have a career in movies, the wisest thing was to do absolutely nothing at all. And that is more or less what I've done since then." And that, more or less, may be what all great actors have in common: They do nothing, and make it something.
© 2009 The Washington Post Company

"The Role of Their Dreams" New York Times


May 7, 2009
The Role of Their Dreams
By SARAH KERSHAW
WHILE preparing for her role as Addison Montgomery Shepherd, or the villainous Mrs. Dr. McDreamy to fans of the hit series “Grey’s Anatomy,” Kate Walsh reached into the depths of her dream life.
Working with an acting coach and in workshops with other actors, using an increasingly popular technique influenced by Jungian psychology in which actors study and play the characters in their dreams, Ms. Walsh mined her unconscious for clues to understanding her character.
“When you’re hooking into your unconscious or working on a dream,” said Ms. Walsh, who played an ob-gyn on the show and now plays her on its spinoff, “Private Practice,” “you’re connected in a real way that you are not manufacturing or trying to force.”
Ms. Walsh has used many other acting tools, including observing real doctors in delivery rooms and researching gynecology and obstetrics. But she said that using material from dreams over the last five years to develop her role has made it “that much deeper.”
In the last decade, dream work, as it is known, has spread into actors studios and classrooms across the country, taking its place among the ever expanding techniques of actor training and in the long-running debate over what leads to the most authentic performances.
Dream work grew largely out of Method acting, and it is now being taught at the New York home of the Method, the Actors Studio, and by several teachers in Los Angeles and elsewhere.
Teachers say that at least 1,000 actors have been trained so far and that interest is growing in the technique, which is inspired by the theories of Carl Jung, who believed that dreams are the expression of the unconscious, and the images and symbols in them communicate crucial information to the conscious mind.
Dream work is used by such stars as Ms. Walsh, Meg Ryan and Harvey Keitel, who said in interviews that it was essential to preparing for their roles.
“I see a place for this in all the acting schools across the country once they come to know about it,” said Mr. Keitel, who, along with others who study dream work at the Actors Studio, knows it as the Way.
“Actors are always searching for ways to get close to the psychology, the life, the experience of the characters they are creating,” Mr. Keitel said in an interview at Bubby’s restaurant in TriBeCa. “And we investigate all these situations, looking high and low for the experience that will bring us closer to this mysterious character we’re trying to create, we’re trying to know, to understand and to be.”
He added, “The dream work brought to the actor another tool — we stage our dreams, we put them on their feet.”
People have mined their dreams for insights into their lives for milleniums — Genghis Khan was said to have used his dreams to prepare for battle — but pure Freudian and Jungian dream analysis has faded in practice somewhat since it was popularized a century ago. Still, the use of dreams in psychotherapy, particularly for work on recovering from trauma, is still fairly common, psychologists say. Actors in particular appear to be drawn to the work of Jung, who once wrote, “The dream is a theater in which the dreamer is himself the scene, the player, the prompter, the author, the producer, the public and the critic.”
Jung’s theories were first adapted for actor training in the early 1980s by Sandra Seacat, an actress and acting coach, who went on to work with Ms. Ryan, Mr. Keitel and many others.
In a telephone interview, Ms. Ryan, the star of “Sleepless in Seattle” and “When Harry Met Sally,” said she had long been interested in Jung and had incorporated dream work in her career for years, though she declined to speak about individual roles. “There’s dark and light within you,” she said. “So there’s a way of not going outside for inspiration, but going inside.”
Acting teachers using dream work instruct their students to use dreams to help them connect their own personal struggles with the struggles of the characters they are playing. An actor preparing to play Blanche DuBois in “A Streetcar Named Desire” might write a letter to herself asking her “inner self” to reveal in a dream how her own emotional experiences may be similar to those of the tortured Blanche.
“They are really living the part,” said Ms. Seacat, 72, who continues to coach in New York and Los Angeles. “I believe that the artist is a wounded healer, that they are healing wounds of their own, and when they do that truthfully they heal the audience.”
Dream work has much in common with the Method, the approach to acting championed by Lee Strasberg, who taught his interpretation of Konstantin Stanislavski’s “naturalism” for the stage.
The difference is that while the Method also seeks to draw on the unconscious, it involves actors reaching back into their life experiences and real memories, both happy and traumatic, to evoke emotion in their roles, rather than taking inspiration from their dreams.
Elizabeth Kemp, who studied for seven years under Mr. Strasberg at the Actors Studio, began incorporating dream work into her coaching, directing and acting in the early 1990s, after training at the C. G. Jung Institute in New York. “The results from working with dreams were extraordinary,” said Ms. Kemp, chairwoman of the acting department at the Actors Studio Drama School at Pace University.
She coaches Mr. Keitel and has been teaching dream workshops at the Actors Studio for about six years.
“In the Method, we revisit something we lived through,” she said. “But there are still pockets in the unconscious or the psyche that have a residue of feelings, feelings that have not at all been expressed in life.”
Just as Method acting has long been criticized by more traditional dramatists, dream work is also drawing skepticism.
Robert Brustein, the founding director of the Yale and American Repertory theaters, said it was another example of actor training that was self-absorbed, in which focusing on a player’s own psyche and emotions can turn written characters into the people playing them, rather than the other way around.
“This is a continual debate that will never be resolved,” said Dr. Brustein, adding that Stanislavski’s work has been misinterpreted over time. “He taught how to bring the character close to the actor, instead of how to bring the actor close to the character. Instead of making an imaginative leap into the mind of a big character who is raging against the universe, everything gets minimized.”
“Blanche DuBois is a fully created character by Tennessee Williams,” Dr. Brustein added. “It doesn’t need the actor’s dream life to act her. She has her own dream life.”
Mr. Keitel said that the Method — and now dream work— were continuously misunderstood by people who had not experienced them firsthand. “We do some things that might be construed as voodoo, but nevertheless it gets results,” he said. “I question everything, but I haven’t been able to puncture any holes in this dream workshop.”
At a recent class in Manhattan taught by Kim Gillingham, a protégé of Ms. Seacat, 15 students lay on yoga mats, their dream journals beside them. Incense burned, candles flickered and musical selections from Chopin and the Estonian composer Arvo Pärt helped muffle the street noise outside the Chelsea studio. Students had been told to bring with them a dream to work on individually. Other times, they act out one another’s dreams.
“Whisper into the mat what you wouldn’t want anyone else to know,” Ms. Gillingham said. “Tell it where you’re scared, tell it where you’re stuck.”
After the mat work, the students stood up and Ms. Gillingham said, “Breathe out like an old horse.” They did so, followed by a guttural chorus of “ahhhhhhhhhhhhh.”
“Travel to the place, the thing, the energy that you most don’t want to deal with,” she instructed.
Her assistant and student, Ken Barnett, an actor, walked around the room with tissues, and many students used them as they wept. Others shouted, ran in place, shook out their hands and legs and spoke aloud to the people in their dreams.
“You have the freedom to speak to them now,” Ms. Gillingham said. “Any acting would be a waste of time.”
Later, Keith Nobbs, a television, stage and film actor, said he had been skeptical when he showed up for the workshop. “When I first read about it — dream work, body work and voice work — I thought, Put the gun to my head, please. You imagine a first-year acting class where people are acting like dogs for 45 minutes.”
But he said the workshop had been helpful for him as he prepared to play an autistic man in an independent film. He is exploring “what is emotionally terrifying for the character in a way that I can understand, because I’m looking at the real parts of myself.”
Mr. Barnett, who assisted in the New York dream workshop, recently appeared in the musical “Atlanta” at the Geffen Playhouse in Los Angeles, in which he played a Yankee soldier in the Civil War pretending to be a Confederate soldier in order to survive. The character was under the command of an abusive colonel.
“Working on a script like this as if it were a dream, I begin by asking myself, What is at war within me?” Mr. Barnett wrote in an e-mail message. “What are the two sides of me battling to protect a union? What part of me is like the colonel, judgmental and cruel? How am I cruel to myself?”
The audience, he said, “didn’t know what I was doing, but for me, the action of the play held more potency than just the pretend circumstances. Instead, it offered me, as every script inevitably does, an opportunity to confront a dynamic in my own life and work on it, night after night.”
Tomado de la Página Web de la profesora Elizabeth Kemp

miércoles, 26 de mayo de 2010

Luis Alberto Quintero Valero - Opina sobre la obra "Cuando el Tiempo Descubrió su Poder"




"El domingo 22 de Mayo pude apreciar la puesta en escena de la obra “Cuando el tiempo descubrió su Poder”. Para mi se trataba en primer lugar de apoyar el trabajo progresivo y profesional del grupo de talentos integrantes del “Gimnasio de Actores”. En segundo lugar tenía interés en descubrir ese supuesto disfraz infantil de la obra, del cual tenía una referencia anticipada. Desde un primer momento me conecte a través de la música, que sonaba en la antesala, con el mundo infantil de mis recuerdos. Una vez entrado el desarrollo de la obra, esa aproximación infantil tuvo que contactarse con la adultez necesaria para entender de manera más profunda algunos de los contenidos allí expuestos. Ese disfraz cargado de imágenes y símbolos referenciales de tono infantil, paso a convertirse en una excusa inteligente y fresca para lograr contactar múltiples lecturas de mi presente adulto y poder contextualizarlo. Lo más interesante fue que pese a esa complejidad disfrazada, logre identificar significados y valores básicos que pueden ser de mucha trascendencia para un niño desde la óptica de la enseñanza. La propuesta me mostró virtudes en ese sentido que me parecieron muy valiosas y de las cuales carecen muchas de las alternativas teatrales infantiles en nuestro país. Me quedó claro que el teatro estaba funcionando como una herramienta de aportes infinitos conectada con el mundo del arte, abriendo las puertas de la sensibilidad estética, de la reflexión, de la capacidad de emoción y sirviendo de facilitador para la comprensión, con un estilo y un lenguaje propio, de diferentes visiones y realidades de la vida y del mundo cotidiano que nos rodea. Desde mi percepción como un espectador adulto más, reconocí en la obra un trabajo interesante, de contenido denso, de mucha uniformidad y compromiso actoral. Pondero la búsqueda por presentar una propuesta inteligente en su concepción. Justificó la importancia de ese disfraz infantil como generador y semillero de enseñanzas en el entendimiento de los paralelismos con nuestra realidad. Quizás es necesario convertirnos en niños de nuevo para cargar las esporas del aprendizaje y conectarlas con la esperanza y la búsqueda de los cambios en positivo. Le doy una valoración especial a este trabajo por el reto del compromiso. Habría que preguntarle a un niño cual fue su experiencia al respecto. "

lunes, 24 de mayo de 2010

Opinión de María Gabriela Gómez sobre la obra ¨Cuando el Tiempo Descubrió su Poder¨




...¨sólo te quería comentar que me encantó la obra. Le decía a los panas con los que fuí que la mayoría de las obras infantiles a las que he llevado a mis sobrinos son novelas de TV tipo Cristal o Marimar pero infantiles, ja, ja, ja. No es de extrañarnos que después que crecemos las obras que gustan son las que están de moda tipo mi marido es cornudo, y peor aún, la vida se vive de esa manera... ¡Qué bueno poder ver algo diferente! donde se nos habla del amor hacia la humanidad, de lo que podemos aprender del otro, de que a pesar de nuestros miedos hay posibilidades y una vez alcanzadas es difícil entregarlas....me encantaron los actores, se veían espectaculares en escena, me impresionó el trabajo entre ellos, se sentían un equipo, no hubo divas ni divos todos lucieron con su propia luz, ojalá en la oficina puediésemos trabajar así.... Gracias por ofrecernos siempre algo que valga la pena. Eres una excelente maestra y directora. En cuanto a tu pregunta, cuando lleve a mis sobrinas de 5 y 6 años voy a saber si la obra es infantil o no. ¨


Fotografias de Elisa Quero de la Obra Infantil ¨Cuando el Tiempo Descubrió su Poder

Funciones Sábados y Domingos en la Sala 2 Celarg






sábado, 8 de mayo de 2010

Sobre el Indio Chacao


"Cuando el Tiempo Descubrió su Poder"


A partir del 22 de mayo en la Casa Rómulo Gallegos, Celarg
Una obra para niños disfrazada de infantil
Música Original Santos Palazzi
Letra Matilda Corral
CÍRCULOS, TRIÁNGULOS Y CUADRADOS

Un regalo, una razón
Un regalo en mi corazón
Es una emoción, es una pasión
Que espero con amor

Un regalo en nuestro siglo
Un regalo circular
Girando van los días
Añorando su llegar

Y es un círculo redondo y espacial
Un círculo inflado y especial

No sé de mí
No sé qué haré si no llega
No sé si seguir en esta espera
Tengo fe que llegará y que nunca más se irá.

Y es un círculo redondo y especial
Un círculo inflado y espacial

Y a lo mejor está ya con nosotros
Solo hay que saber mirar
Está en los bosques
Cerro el Ávila
Está en los parques
En el este y del oeste

Este es el mejor lugar
Es aquí donde disfrutaremos
De un regalo sin igual

Los dioses nos envían un regalo… especial

Es un círculo redondo y especial
Un círculo inflado y espacial

TRIÁNGULOS Y CÍRCULOS

Arrancamos el bosque
Quitamos el parque
Construimos al regalo un pedestal
Un enorme monumento
Con gigantes columnas de metal
Paredes de relleno
Construidas con cemento

Y a lo mejor él ya esta con nosotros
Sólo hay que saber mirar
El regalo son las aguas
El regalo es nuestro Güaire
Este Güaire que nos brinda la ciudad

Tapamos el Güaire, secamos el caudal
Le montamos un piso, un inmenso pedestal
Un enorme monumento de baldosas sin igual
Con gigantes columnas construidas con cemento

Y a lo mejor ya él esta con nosotros
Solo hay que saber mirar
El regalo son las montañas
El regalo es más allá
Es el Ávila que nos brinda la ciudad

Quemamos el Ávila, tapiamos su bondad
Le montamos un gran piso, un inmenso pedestal
Un enorme monumento de baldosas sin igual
Con gigantes columnas construidas con cemento

Mira a tu alrededor
Sembrar más parques
Limpiar el Guaire
Cuidar la montaña

Columnas, baldosas
Cemento en cantidad
Cabillas, concreto
Tapiando la ciudad.


CUADRADOS

A mí no me parece
Y a usted, ¿qué le parece?
Parece y no parece
Y a usted, ¿qué le parece?
Si parece o no parece no es el punto
Lo importante aquí es resaltar
que si a alguien no le parece entonces tal vez es mejor
¿qué aparezca? ¿o desaparezca?

A mí no me parece
y a usted ¿qué le parece?
¡Qué se esfume! ¡Que no exista!
¿Proteger el Ávila? ¿Construir un pedestal?
Ja, ja, ja, ja
¡Qué absurdo!

A mí no me parece
Y usted ¿qué le parece?
¡Que se esfume! ¡Que no exista!
¿Limpiar El Guaire?, ¿Ponerle baldosas?
Ja, ja, ja, ja
¡Qué ridiculez!

¡Costosísimo!
¿Saben a cuánto está el cemento?
¡Imposible!
¿Y las baldosas?
Aaahhhh
Conservemos nuestras posibilidades
Que con tantas calamidades es mejor
siempre esperar lo peor
Pongamos el regalo en..,
¿La plaza? ¡La plaza!

A mí sí me parece
Y a todos nos parece
¡En la plaza! ¡Qué gran idea!
¡Fantástico! ¡Magistral!
Ja, ja, ja, ja
La plaza…

A mí sí me parece
Y a todos nos parece
La plaza, ¡estupenda!
El regalo va en la plaza.
Los dioses complacidos
Y los gastos reducidos
La plaza, ¡Claro que si!



Sobre el Indio Chacao



















En nuestra próxima obra infantil "Cuando el Tiempo Descubrió su Poder" aparecerá el Indio Chacao y le dedicamos estas líneas que hablan un poco de su historia,


Cuenta la leyenda que el Indio Chacao habitaba estas tierras que llegaban
hasta lo que conocemos como Los Teques, capital del estado Miranda. Se alió
con Guaicaipuro y participó con un grupo de jefes indígenas que durante
siete años mantuvieron el control sobre todo el valle de los Caracas y la
región montañosa de los indios Teques, resistiendo la cruel invasión
española. En 1567 el indio Chacao se enfrenta a Juan de Gámez, oficial de
Diego de Losada, quien lo reduce a prisión. Al saber Losada que el bravo
Chacao es su prisionero, decide dialogar con él y recobró su libertad. En
1568 renueva su alianza con Guaicaipuro y con sus hombres acude al sitio de
Maracapana, serranía adyacente a Caracas.


Conocida su inclinación a ayudar a los débiles, especialmente a los niños y
mujeres, se le hace saber que un capitán llamado Catario había secuestrado
yesclavizado a dos niños indígenas. Chacao juró rescatarlos y devolverlos
sanos y salvos a su familia. Cuando fue a rescatar a los niños, entró con
gran destreza al campamento español y los liberó. Los hombres de Chacao
observaron a su regreso que su jefe estaba gravemente herido, fue atendido
de inmediato pero ya no había nada que hacer, el cacique había perdido mucha
sangre. Su muerte causó un profundo dolor en su pueblo. Hoy se le recuerda y
se le rinde homenaje por su valenntía y amor a Venezuela. Pueden visitarlo
en una pequeña y hermosa plaza ubicada en la Avenida Francisco de Miranda.


.

lunes, 12 de abril de 2010

Fotos del 9no SHOWCASE tomadas por el actor Antonio Cuevas

"Duda" John Patrick Shanley
Jesús Nunes




"La Señorita Julia" August Strindberg


Andrea Aguilera
Christopher Alcalá













"Deseo Bajo los Olmos" de Eugene O`Neill


Maria Virignia Saldivia


Juan José Alonso
















"La Más Fuerte"
de August Strindberg

Maria Alesia Machado

Miriam Pinedo

















viernes, 2 de abril de 2010

9 Noveno SHOWCASE - Martes 6 de abril - 7 y 30 pm


Presentaremos el siguiente programa de escenas cortas y monólogos:
"Dulce Pájaro de la Juventud" de Tennessee Williams con Christopher Alcalá.
"Duda" de John Patrick Shanley con Jesús Nunes
"Enrique V" de Shakespeare con Fernando Azpúrua
"Deseo Bajo Los Olmos" de Eugene O`Neill con Maria Virginia Saldivia y Juan José Alonso
"La Más Fuerte" de August Strindberg con Maria Alesia Machado y Miriam Pinedo
"La Señorita Julia" de August Strindberg con Andrea Aguilera y Christopher Alcalá
"Una de Vaqueros" de Sam Shepard/Traducción Carlota Sosa con Freddy Salas y Sócrates Serrano.
"Zoológico de Cristal" de Tennessee Williams con Ana Sarmiento y Juan José Alonso
"Tartufo" de Moliere con Sócrates Serrano, Maria Virginia Saldivia y Freddy Salas
"Ángeles en América" de Tony Kushner con Miriam Pinedo y Sócrates Serrano

jueves, 1 de abril de 2010

9 Noveno SHOWCASE - Martes 6 de abril - 7 y 30 pm


Este martes 6 de abril a las 7 y 30 pm en el Banco del Libro. El Gimnasio de Actores presenta su 9no Showcase dirigido a Directores de Casting, Directores de Teatro, Directores de Cine, Directores de Comerciales y Escritores. Entregaremos las últimas fotos de sus actores tomadas por Elisa Quero.























































miércoles, 17 de marzo de 2010

"Cuando el Tiempo descubrió su Poder"

"Una obra para niños, disfrazada de infantil"




"Cuando el tiempo descubrió su poder, cuando los días entendieron que iban y venían al ritmo, al mismo ritmo de las noches. Cuando todo estaba claro y las estrellas organizadas en su sitio. Vino al mundo un extraño ser..."

“Cuando El Tiempo Descubrió su Poder” cuenta la historia de un lugar habitado por figuras geométricas temerosas de la lluvia y la noche; regido por cuatro orgullosos dioses dueños del tiempo y las matemáticas. Un día a través de truenos y relámpagos enviados por el Más Allá, los dioses descubren que a este lugar va a llegar un “error”. Indignados deciden tomar medidas y eliminar del diccionario la palabra “error” y sustituirla por la palabra “regalo”. Entonces, este lugar habitado por figuras geométricas vive cada día con la esperanza de la llegada de un “regalo” que traerá cambios a sus rutinarias vidas. Un día el “regalo” llega representado por el Indio Chacao y les enseña el placer de bañarse bajo la lluvia y las maravillas de la noche oscura. Los dioses se verán ahora obligados a lidiar con este rebelde. Deciden entonces, llenarlo de honores y acelerar el tiempo para convertirlo en un héroe de plaza; con la esperanza de que las figuras geométricas olviden lo aprendido y lo ignoren cada día al pasar. Sin embargo las figuras no olvidan y es allí donde ocurre el chispazo hacia el progreso, la justicia y la renovación.

Esta historia llena de humor, amor y esperanza, propone valor del individuo a rebelarse, a cuestionar el poder y la importancia de recordar a los héroes de nuestra historia.

Este precioso espectáculo, creado por el Gimnasio de Actores con las actuaciones de Melba González, Teo Gutiérrez, Gabriela Mata, Jesús Nunes, Miriam Pinedo, Freddy Salas, Sócrates Serrano, el diseño de vestuario de Maria Virginia Saldivia, el diseño gráfico de Andrés Trujillo, la música original de Santos Palazzi y la dirección y guión original de Matilda Corral.

Se estrenará, con el favor de Dios, en la Sala 2 del Celarg el 22 de Mayo de 2010

Sábados y Domingos a las 3:00 pm

LOS ESPERAMOS

domingo, 14 de marzo de 2010

"My Ethnicity"





"One of the things you have to do when you apply to an American university, coming from for another country, is to fill out a questionnaire about your ethnicity... I have to tell you that is the first time in my life I have had to answer those kind of questions. I remember when I did mine and how I answered. I was at home, in Venezuela. Are you white-American? (She looks her skin) I said: yes! Are you black-American? I took a minute in this part to think about it… The father of my grandfather was black therefore I should be black in my ethnicity...yes! Are you Asian? I lie, I said no… A couple of months ago, I read an article at the New York Times Magazine that said that the Chinese came to America before Christopher Columbus... so we all came from China! Are you Hispanic? ... yes... white Hispanic, black Hispanic, Caribbean, oh yes, why not!... At this point I was just looking for the category that said: “All of the above”... but I couldn’t find it... Then my mother came and told me how “wrong” I was... She said... no, no, no Matilde in this list you are just Hispanic... Well, my father was born in Spain. I like Spain. I’ve never been there! I’d love to go. But I really feel American. Of course I am not from North America, or Central America but South America… but the common word that we have here is America. At that point my mind was full of pride and stupidity about this matter... (Comment) Oh we don’t have that, Venezuela is different... we just have social classes... but we are all mixed... no racism! (Pause) Well... I lie again, but to myself. One of the good things about being far from home… is that you do have time to re-think your pre-conceived ideas, from another perspective… (embrace the audience) In Venezuela 80% of the population is poor. Just less than10% control the oil country... sorry!.. the whole country. If you are poor will be very hard for you to succeed. To even have the luxury of an education. Racism, Classism…at the end the consequences are just the same. When my mother and I…”together” and “finally” filled out that questionnaire, she told me that the questionnaire is meant to protect minorities and I believe that. I understand that this world has a long way to go in this matter. That our fears are based on ignorance and create in our minds prejudice and distance. I think in Venezuela… we need that questionnaire, or some kind of questionnaire, to make us ask questions about who we really are? Not just our names or color, but our dreams or ideas to built a better society, and hopefully protect the majority, that 80% that is poor and give them some rights."


New York City / Actors Studio Drama School 2003
Black History Month
by Matilda Corral

martes, 9 de marzo de 2010

Prefacio de la obra "Doubt" de John Patrick Shanley

n
Prefacio


"¿Qué se esconde detrás de una obra de teatro? ¿Qué es lo que la sostiene? También podrías preguntarte ¿qué hay dentro de mi? ¿De qué estoy hecho? Hay algo silencioso detrás de cada persona y detrás de cada obra. Asi como en toda sociedad hay algo oculto. Actualmente en los Estados Unidos hay un síntoma aparente. Es evidente en los programas de televisión de índole político, en los programas de entretenimiento, en la crítica de arte en general y en las discusiones religiosas. Estamos viviendo en una cultura de tribunales y juicios. Antes vivíamos en una cultura de las celebridades, pero esa ya murió. Ahora sólo estamos interesados en las celebridades, si son acusados de algo. Estamos viviendo en una cultura de extrema defensa, de confrontación, de juicios y veredictos. La discusión ha dado paso al debate. La comunicación se ha convertido en un combate entre voluntades. Los comunicadores se han convertido en repulsivos e insinceros. ¿Por qué? Quizás porque en lo más profundo hemos llegado a un punto en el que sabemos que no sabemos... nada. Pero nadie se atreve a decirlo. Déjame preguntarte. ¿Alguna vez has mantenido una posición más allá de la comodidad? ¿Alguna vez has defendido un estilo de vida que estás convencido ya no hay manera de defenderlo? ¿Alguna vez has profesado un credo en el cual ya no crees más? ¿Alguna vez le has dicho a una chica que la amas y sentir la nausea de que estás mientiendo? Yo si. Y es un momento muy interesante. Para un dramaturgo es el incio de una idea. Veo un pedazo de algo auténtico en donde puedo construir una obra de teatro. Una obra que yo pueda construir a partir de algo que estaba silencioso en mi vida y en mi tiempo. Entonces comencé con un título: "Duda"
¿Qué es una duda? Cada uno de nosotros es como un planeta. Ahí esta una coraza que parece eterna. Estamos seguros de quienes somos. Si preguntas, rápidamente podemos describir nuestro estado de ánimo. Yo me sé las respuestas de muchas de esas preguntas, al igual que tú. ¿Cómo era tu padre? ¿Crees en Dios? ¿Quién es tu mejor amigo? ¿Qué quieres? Tus respuestas son tu actual topografía, aparentemente permanente pero sin serlo. Porque detrás de esa cara llena de respuestas fáciles se esconde otro ser. Y este ser silencioso se mueve a cada instante, presionando hacia afuera sin ninguna explicación, fluye hacia afuera, hasta que la consciencia no tiene más remedio que dejarlo salir. Es la duda (muchas veces considerada como una debilidad) la que cambia las cosas. Cuando un hombre se siente inestable, cuando vacila, cuando su conocimiento fundamentado se evapora frente a sus ojos, se encuentra entonces en el borde del crecimiento. La sutil o violenta reconciliación entre la persona que llevamos dentro y la de afuera a veces luce como un error, como si estuvieras equivocado, perdido. Pero esa es sólo la emoción deseando lo que es conocido. La vida comienza cuando el poder tectónico de tu alma silenciosa rompe los hábitos muertos de la mente. La duda no es más que la oportunidad de re-entrar en el presente. Sobre la obra. Ubiqué la historia en el año 1964, cuando no sólo yo, sino todo el mundo parecía estar en la adolescencia. Las viejas formas y costumbres como conductas, moralidad todavía dominaban el mundo pero lo que era una expresión auténtica y orgánica se había convertido en una máscara muerta. Estudié en una escuela católica de una iglesia en el Bronx, manejada por las Hermanas de la Caridad. Estas mujeres se vestían de negro, creían en el infierno, obedecían a los sacerdotes y nos educaban. La fe que nos mantenía unidos iba más allá del recinto religioso. Era un sueño compartido que acordamos llamar: Realidad. No lo sabíamos pero teníamos un acuerdo, un contrato social. Todos creíamos en lo mismo. Todos creíamos. Mirando atras, luce como si en esas escuelas fuesemos todos como un grupo sin edad. Todos eramos adultos y todos eramos niños. Teníamos, así como hacen los animales, una manada segura y calida. Y como resultado de esto eramos muy vulnerables a cualquiera que decidiera acecharnos. Cuando la confianza esta a la orden del día, los depredadores son libres de acechar. Y acecharon. Y mientras se revelan cada más los escandalos dentro de la Iglesia, los cazadores han tenido el campo abierto. Y los pastores, concentrados solo en lo superficial, sacrificaron lo bueno por lo virtuoso. No he olvidado las lecciones de aquel periodo, ni tampoco las he aprendido lo suficiente. Todavía busco la certeza compartida, una supuesta seguridad, el reasegurarme al creer que los demás saben mejor que yo sobre qué es lo mejor. Pero he sido guiado por la amarga necesidad de una vida interesante para valorar la vieja practica de la duda. Hay tiempos inseguros cuando las creencias comienzan a desmoronarse y la hipocrecía todavía no se sostiene lo suficiente, cuando la consciencia es molestada pero no alterada. Es lo más peligroso, lo más importante en este camino que es la vida. El comienzo de un cambio es un momento de duda. Es ese momento crucial en el que o bien renuevo mi humanidad o me vuelvo una mentira. La duda requiere de más coraje."

John Patrick Shanley

Critica "No Hay Barcos en Chacao" de John Patrick Shanley escrita por Edgard Antonio Moreno-Uribe


"Gracias a la destacada directora y reputada maestra Matilda Corral, además de la institución Gimnasio de Actores, desde el año pasado se ha estado exhibiendo el buen espectáculo No hay barcos en Chacao, en diversos escenarios de Caracas. Es una estremecedora versión venezolana de la pieza Danny and the Deep Blue Sea, autorizada por su autor John Patrick Shanley, lograda además por la impactante participación de los jóvenes comediantes Gabriela Mata y Teo Gutiérrez. Ellos tienen innegables condiciones como para hacer sólidas carreras profesionales, siempre y cuando encuentren las indispensables oportunidades para mostrar sus dotes en elencos profesionales o trabajen concretamente para ello con agrupaciones emergentes, porque así es el dilema existencial de las nuevas generaciones de comediantes en Venezuela.Danny and the Deep Blue Sea, estrenada durante la temporada de 1984, en Nueva York, donde recibió elogiosos comentarios de Mel Gussow, en The New York Times, quien la comparó, socarronamente, con el guión del filme La bella y la bestia, ha sido convertida ahora en la criolla No hay barcos en Chacao. Es un intento, muy positivo, de Shanley para demostrar que el amor es capaz de domesticar a los más enloquecidos seres humanos, siempre y cuando estos se encuentren y se soporten y sepan caminar juntos, tal como les ocurrió a los venezolanos Roberta y Alejandro, menores de 30 años, quienes se conocieron en un sórdido bar de Altamira Sur, donde se odiaron desde el principio, pero después terminaron tratando de darse afecto y eligiendo vivir una esperanzadora experiencia a pesar de todos los obstáculos iniciales.No Hay Barcos en Chacao es la saga de dos personajes nocturnos, quienes en medio del delirio del alcohol y las drogas se entregan a un ejercicio sadomasoquista que culmina en la habitación de ella para entregarse a una desesperada ceremonia amatoria, tras lo cual ambos deciden darle un rotundo cambio a sus existencias y jugarse así esa carta del amor desesperado.La caraqueña puesta en escena, muy dentro de esa estética y técnica hiperrealista que aquí ha utilizado muy bien el director y autor Ibrahim Guerra, desde los años 80 con su pieza A 2,50 la cuba libre, muestra a dos jóvenes noctámbulos, que han soportado duras experiencias familiares y quienes se encuentran accidentalmente y se entregan, llenos de rabia e indignación, a vivir una nueva oportunidad y tratar así de darle otro rumbo a sus vidas a través de ese hermoso sentimiento que los seres humanos hemos inventado:el amor. Todo esto lo contempla el público sentado en las mesitas del bar “La Cigarra” (Sala Experimental del Celarg), donde se encuentran Roberto y Alejandro, tomando cervezas y comiendo maní, para después pasar a otro mínimo espacio, donde los actores Gabriela Mata y Teo Gutiérrez muestran a sus personajes meno violentos y mas ceñido a las conductas que les impone la especie de los humanos en sus interacciones sexuales.La directora Matilda Corral ha reconocido que Shanley “es la inspiración para esta adaptación que hemos hecho desde el Gimnasio de Actores de su obra Danny and the Deep Blue Sea. A él le agradecemos habernos dado el permiso de adaptar y hacer su obra para nuestra presentación y le deseamos muchas felicitaciones por los premios y honores recibidos por su obra La duda (Doubt ), que yo dirigí , el año pasado, con Elba Escobar y Luigi Sciamanna en los roles protagónicos”.El autor
John Patrick Shanley (Nueva York, 3 de de octubre de 1950) ha recibido excelentes críticas como dramaturgo por diversas obras que se representaron en el off-Broadway (Danny and the Deep Blue Sea, Italian American Reconciliation y Four Dogs and a Bone, entre otras) y también recibió un Oscar por el guión de Moonstruck (Hechizo de luna), protagonizada por Cher, Nicolas Cage, y Olympia Dukakis.
En 2004, su obra de teatro Doubt recibió la aclamación unánime de la crítica del off-Broadway; se representó en el Manhattan Theater Club, y se convirtió en la primera obra de Shanley en saltar a Broadway. Se llevó todos los grandes premios de ese año."

lunes, 22 de febrero de 2010

Opinión de Jesús Miguel Das Merces de "No Hay Barcos en Chacao" de John Patrick Shanley




Jesus Miguel Das Merces El 18 de febrero a las 1:11


Saludos Matilda!!!Soy uno de los chicos que invitaste a pasar en la obra "No hay barcos en chacao" de verdad queria agradecerte por la invitaciòn pero mas aun por lo que vi. un trabajo excelente, primero el texto es super interesante. el trabajo con los actores es bastante cuidadoso y detallista, y la dirección muy atractiva e inteligente. excelente trabajo. no tuve tiempo de expresarte esto en persona porque a penas termino estaba muy conmovido con la pieza. no queria dejar pasar la oportunidad de felicitarlos pues es un trabajo muy bien orquestado que merece las reflexiones de un humilde espectador contento y satisfecho por la calidad del mismo. un gran abrazo!!!!

jueves, 11 de febrero de 2010

"Las Avispas" Aristófanes



Las Avispas
Aristófanes
PERSONAJES:
PRIMER SERVIDOR (llamado Sosías). Dos PERROS.
SEGUNDO SERVIDOR (llamado
Xantias).
UN CONVIDADO.
BDELICLEÓN. UNA PANADERA.
FILOCLEÓN. UN DEMANDANTE
NIÑOS PORTADORES DE
LINTERNAS
PERSONAJES MUDOS.
Los JUECES, disfrazados de avispas, que componen el coro.
(La escena transcurre en Atenas y empieza poco antes del amanecer frente a la casa de
Filocleón.)
SOSIAS. -¡Oye! ¿Qué estás enfermo, mi pobre Xantias?
XANTIAS.-(Dormitando.) Procuro descansar después de esta noche de guardia.
SOSIAS—¿Tus costillas reclaman, pues, una llamada de buenos latigazos? ¿O
no sabes la clase de fiera que guardamos ahí dentro?
XANTIAS.-Lo sé; pero quiero dormir un poco.
SOSIAS.-Peligroso es, aunque puedes hacerlo; también yo siento que sobre mis
párpados pesa un dulce sueño.
XANTIAS.-¿Estás loco o es que juegas al Coribante?1
SOSIAS.-No; este sopor que se apodera de mí proviene de Sabacio.2
XANTIAS.-¡Sabacio! Los dos adoramos, pues, al mismo dueño. Ahora poco,
también a mí me ha asestado el sueño un mazazo, atacándome como un medo y 'acabo
de tener un sueño extraordinario.
SOSIAS.-Y yo he tenido otro, como nunca. Pero cuenta primero el tuyo.
XANTIAS.-He creído ver un águila muy grande bajar volando sobre el Agora, y
arrebatando en sus garras un escudo de bronce elevarse con él hasta el cielo; después ví
a Cleónimo que arrojaba aquel mismo escudo.
SOSIAS.-De modo que Cleónimo es un verdadero enigma. En la mesa esto
puede servir de distracción a los convidados: adivina adivinanza ¿cuál es el animal que
arroja su escudo por tierra, por el aire y en el mar?
XANTIAS.-¿Qué desgracia me anunciará semejante sueño?
SOSIAS.-No te preocupes; ningún mal te sucederá; te lo aseguro.
XANTIAS.-Sin embargo, es muy mal agüero el de un hombre arrojando su
escudo. Pero cuenta tu sueño.
SOSIAS.-El mío es grandioso; se refiere a toda la nave del Estado.
1 Los coribantes eran unos sacerdotes de la diosa Rea que danzaban con una especie de delirio.
2 Otro nombre de Dionysos, dios del vino.
-3-
XANTIAS.-Me conformo, de momento, con la quilla del asunto.
SOSIAS.-Creí ver en mi primer sueño, sentados en el Pnix y reunidos en
asamblea, una multitud de carneros, con báculos3 y mantos burdos; después me pareció
que
entre ellos hablaba un omnívoro paquidermo, cuya voz parecía la de un cerdo a quien
están chamuscando.
XANTIAS.-¡Puf!
SOSIAS. -¿Qué te sucede?
XANTIAS.-Basta, basta; no cuentes más: tu sueño apesta a cuero podrido.
SOSIAS.-Aquel maldito paquidermo tenía una balanza en la cual pesaba grasa
de buey4.
XANTIAS.-! Maldición! Es la Hélade; quiere despedazar a nuestro pueblo5.
SOSIAS.-A su lado creí distinguir a Teoro6, sentado en el suelo con cabeza de
cuervo, y además a Alcibíades, que me dijo tartajeando: «Mira, Teolo tiene cabeza de
cuervo».
XANTIAS.-Nunca ha balbucido más oportunamente Alcibíades.
SOSIAS .-¿Y no encuentras extraño el que Teoro se haya convertido en cuervo?
SOSIAS.-¿Cómo?
XANTIAS.-Al contrario; es excelente.
XANTIAS.-Pues verás. Si de hombre se ha convertido de repente en cuervo
puede conjeturarse sin dificultad, que nos abandonará para irse con los cuervos.
SOSIAS.-Habría de darte dos óbolos por tu habilidad para interpretar los sueños.
XANTIAS.-Pero quiero explicar el asunto a los espectadores y hacerles antes
algunas breves advertencias. No esperéis de nosotros poesía trascendente ni tampoco
chocarrerías de inspiración megarense7. No poseemos ninguna pareja de esclavos que
bombardee a los espectadores con una cesta llena de nueces8 ni un Heracles furioso por
su cena frustrada, ni un Eurípides que censurar; e incluso tampoco tenemos la intención
de presentar a Cleón hecho picadillo, pese al esplendor de su buena suerte; pero
tenemos un asunto bastante ingenioso aunque no arriesga romperos la cabeza y más
inteligente, de fijo, que una farsa vulgar. Nuestro dueño, hombre poderoso, que duerme
en la habitación que está bajo el tejado, nos ha mandado que guardemos a su padre, ?
quien tiene encerrado para que no salga. Este se halla atacado de una enfermedad tan
extraña, que difícilmente la podríais conocer vosotros, ni aún figurárosla, si no os
dijéramos cuál era. ¿No lo creéis? Pues tratad de adivinarlo. Aminias, el hijo de
Pronapo, dice que es la afición al juego; pero se equivoca.
SOSIAS.-Ciertamente. Se le figura que los demás tienen sus vicios.
XANTIAS. No; el mal tiene su raíz en otra afición... Ahí está Sosias, que le dice
a Dercilo que es la afición a la bebida.
3 Este era el distintivo de los jurados.
4 Alusión al oficio de curtidor de Cleón.
5 Aristófanes juega con la palabra griega demos que significa a la vez pueblo y grasa.
6 Un protegido de Cleón
7 Los megarenses se caracterizaban por la grosería de su ingenio.
8 Entre los recursos de mala ley que empleaban los poetas mediocres estaba el de arrojar a los
espectadores nueces y golosinas.
-4-
SOSIAS.-¡Pero esa es una afición de personas decentes! XANTIAS.-
Nicóstrato, el de Escambónides, asegura que es la afición a los sacrificios y a la buena
mesa.
SOSIAS.-!Nada, Nicóstrato! Imposible eso de la buena mesa; basta que el
nombre impúdico de Filóxeno suene a eso mismo para que él lo deteste.
XANTIAS.-En vano os cansáis; no daréis en ello. Mas si queréis saberlo, callad
y yo os diré el mal que aqueja a mi dueño: es un filoheliasta9 desenfrenado; su pasión
por juzgar le vuelve loco; se desespera si no se sienta el primero en el banco de los
jueces. Durante la noche no disfruta ni un instante de sueño: si por casualidad se le
cierran un momento los ojos, su pensamiento revolotea en el tribunal alrededor de la
clepsidra10, y acostumbrado a tener la piedrecilla de los votos11 se despierta con los tres
dedos apretados, como quien ofrece incienso a los dioses en el novilunio. Si ve escrito
en alguna parte: «Hermoso Demo, hijo de Pirilampo», en seguida pone al lado:
«Hermosa urna12 de las votaciones.» Habiendo cantado su gallo al anochecer, dijo que
sin duda le habían sobornado los criminales para que le despertase tarde. En cuanto
cena, pide a gritos los zapatos; corre al tribunal antes de amanecer, y duerme allí
recostado y pegado como una lapa a una de las columnas. Su severidad le hace trazar
siempre sobre las tablillas la línea condenatoria13, de suerte que siempre, como las abejas
o los zánganos, vuelve a su casa con las uñas llenas de cera. Temeroso de que le
falten piedrecitas para las votaciones mantiene ahí dentro un banco de grava. Tal es su
manía; cuanto más se trata de corregirle, más se empeña en juzgar. Ahora le tenemos
encerrado con cerrojos para que no salga, pues su hijo siente en el alma tal enfermedad.
Primero trató de persuadirle con afables palabras a que no llevase el manto burdo ni
saliese de casa, mas no cambió por eso. Luego le bañó y purgó, y siempre lo mismo.
Después trató de curarle con los ejercicios de los Coribantes, y el buen viejo se escapó
con el tambor y se presentó a juzgar en el tribunal. Viendo la ineficacia de estos medios,
lo llevó a Egina y le hizo acostarse una noche en el templo de Asclepios. Pero en el
momento de amanecer apareció ante la cancela del tribunal. Desde entonces no le
dejábamos salir, pero como se nos escapaba por las canales y buhardillas, tuvimos que
tapar y cerrar con paños todos los agujeros. Mas él, clavando palitos en la pared, saltaba
de uno a otro como un grajo. Por último, hemos tenido que rodear con una red todo el
patio, y así le guardamos. El viejo se llama Filocleón; ningún nombre, por Zeus, le está
más propio14 su hijo, aquí presente, se llama Bdelicleón15 y es un joven que tiene una
idea bastante importante dé sí mismo.
9 Aficionado a pleitos y juicios.
10 Reloj de agua, que servía para medir el tiempo concedido a los oradores y abogados para sus arengas y
defensas.
11 Se votaba por medio de piedrecitas.
12 Demo era un hermoso joven, y muchas inscripciones de su nombre que en las paredes se leían
atestiguaban el gran afecto que su hermosura causaba.
13 Para condenar se trazaba sobre una tablilla cubierta de cera una línea larga.
14 Filocleón significa amigo de Cleón. porque este demagogo tenía gran partido entre la gente que
constituía los tribunales a causa de los tres óbolos que les hacía pagar.
15 Bdelicleón significa que detesta a Cleón; de suerte que la lucha entre ambos personajes representa
perfectamente la que entonces sostenían en Atenas el famoso demagogo y el partido aristocrático.
-5-
BDELICLEÓN.-(Asomándose a la ventana.) !Eh, Xantias, Sosias, ¿estáis
durmiendo?
XANTIAS.-¡Ya está ahí ese!
SOSIAS.-¿Qué hay?
XANTIAS.-Que Bdelicleón se ha levantado.
BDELICLEÓN.-A ver, pronto aquí uno de vosotros. Mi padre ha entrado en la
cocina y está royendo no sé qué, como un ratón dentro del agujero. Tú, mira no se
escape por el tubo de los baños; y tú, recuéstate contra la puerta.
SOSIAS.-Entendido, señor.
XANTIAS.- ¡Oh, poderoso Poseidón! ¿Quién hace tanto ruido en la chimenea?
!Eh, tú! ¿quién eres?
FILOCLEÓN.-(Tratando de salir por la chimenea.) Soy el humo que salgo.
BDELICLEÓN-¿Humo? ¿Y de qué leña?
FILOCLEÓN.-Del árbol de los sicofantes16.
BDELICLEÓN.-Ya se conoce, por Zeus, pues es la que despide el humo más
acre. Ea, adentro pronto. ¿Dónde está la tapa de la chimenea? Adentro he dicho.
Encima, para mayor seguridad, pondré esta vigueta. Busca ahora otra salida; soy el más
desdichado de los hombres: mañana podrán llamarme !el hijo del ahumado!17.
SOSIAS.-Empuja la puerta. Aprieta ahora mucho y fuerte. Allá voy yo también.
Ten mucho cuidado con la cerradura y el cerrojo, no vaya a roer el pestillo.
FILOCLEÓN.-(Detrás de la puerta.) ¿Qué hacéis? ¿No me dejáis ir al tribunal,
grandísimos bribones, y Dracóntides18 será absuelto.
BDELICLEÓN.-¿Y te causará mucha pena, no es eso? FILOCLEÓN.-El
oráculo de Delfos, un día que le consulté, me predijo que moriría cuando se me
escapase un acusado19.
BDELICLEÓN.-¡Oh Apolo, patrono nuestro, vaya un oráculo!
FILOCLEÓN.-Vamos, por piedad, déjame salir o reviento. BDELICLEÓN.-
Nunca, Filocleón, nunca; lo juro por Poseidón.
FILOCLEÓN.-Pues romperé la red a mordiscos.
BDELICLEÓN.-¿Pero si no tienes dientes!
FILOCLEÓN.-!Ah, desdicha!... ¿Cómo podría matarle?
¿Cómo? Traedme pronto mi espada, o la tablilla para condenarle a muerte.
BDELICLEóN.-(Ya en el suelo.) Ese hombre maquina alguna trastada.
FILOCLEÓN.-Nada, palabra de honor: sólo deseo salir a vender el asno con su
albarda, hoy, que es la feria de la luna nueva.
BDELICLEÓN.-Y dime: ¿no lo podría vender yo mismo? FILOCLEÓN.-No
tan bien como yo.
BDELICLEÓN.-Muchísimo mejor. Ea, trae el asno. (Filocleón se va en busca
del asno.)
XANTIAS.-¡Buen pretexto ha imaginado para que le sueltes!
BDELICLEÓN.-Pero no he tragado el anzuelo: en seguida he conocido sus
intenciones. Voy a llevar yo mismo el asno, y así el viejo no conseguirá salir. (Saliendo
con el asno bajo el que Filocleón está suspendido.) !Pobre borriquillo! ¿Por qué te
16 Se trata de la higuera.
17 Sobrenombre que se le había dado al poeta cómico Eclántides por la oscuridad de su estilo.
18 Ateniense de mala fama, condenado muchas veces
19 Sin condenarle.
-6-
quejas? ¿Porque vas a ser vendido? Vamos pronto; ¿por qué gimes? ¿Llevas acaso
algún Ulises?20
XANTIAS.-Si, por Zeus; lleva uno atado al vientre.
BDELICLEÓN.-¿Quién? A ver... Sí, ya lo veo. ¿Pero qué es esto? ¿Y tú, buen
hombre, quién eres?
FILOCLEÓN.-Nadie, a fe de los dioses.
BDELICLEÓN. ¿Nadie? ¿Y de dónde sales?
FILOCLEÓN.-Soy de Itaca y vengo fugitivo.
BDELICLEÓN.-¿Con qué nadie? Lo sentirás. Sal de ahí cuanto antes. !Hay que
ver dónde se ha metido! !Si parece un pollino recién parido!
FILOCLEóN.-Si no me soltáis, pleitearemos.
BDELICLEóN.-¿Y por qué?
FILOCLEÓN.-Por la sombra del asno21.
BDELICLEÓN.-No vales para ello, a pesar de tu extremada audacia.
FILOCLEÓN.-¿Qué no valgo! Es que no sabes todavía lo que yo soy; Ya te
enterarás.
BDELICLEÓN.-Entra con el asno en casa.
FILOCLEÓN.-!Oh jueces compañeros míos, y tú, Cleón socorredme!
BDELICLEÓN.-(Encerrando a su padre.) Grita dentro, a puerta cerrada. (A
Sosias.) Pon tú una porción de piedras en la entrada; echa de nuevo el cerrojo; atraviesa
esa tranca, y, para mayor seguridad afiánzala con ese gran mortero.
SOSIAS.-!Ay! ¿De dónde me ha caído esta teja?
XANTIAS.-Quizá te la haya arrojado algún ratón.
SOSIAS.-¿Un ratón? ¡Ca! Es ese maldito juez, que se desliza por entre las tejas.
XANTIAS.-!Oh desgracia! Ese hombre se ha convertido en gorrión. Va a volar.
¿Dónde está, dónde está la red? (Como quien espanta un pájaro.) ¡Eh! ¡Pchist! !Pchist!
¿Fuera de ahí! ¡Pchist!
BDELICLEÓN.-Por Zeus, más quisiera guardar a Escione22 que a mi padre.
SOSIAS.-Puesto que le hemos espantado y ya no puede escapársenos
furtivamente, ¿por qué no dormimos un poco?
BDELICLEÓN.-Pero, desdichado, ¿no ves que dentro de poco vendrán a
llamarle sus compañeros de tribunal?
SOSIAS.-¿Qué dices? Si aún no ha amanecido.
BDELICLEÓN.-Es verdad además hoy se levantan más tarde de lo
acostumbrado, porque suelen venir con sus linternas a medianoche y le llaman cantando
dulces versos de las Fenicias del antiguo Frínico.
SOSIAS.-Pues, si es preciso, los apedreamos.
BDELICLEÓN.-No hay que ser temerarios; esa casta de viejos, cuando se la
enfurece, es como la de las avispas; pues en la rabadilla tienen un aguijón agudísimo
con el cual pican y saltan gritando y lo lanzan como una centella.
SOSIAS.-Pierde cuidado: tenga yo piedras y dispararé todo un enjambre de
jueces.
20 Alusión a cierto episodio de «La Odiseas
21 Es decir por una futileza.
22 Ciudad de Tracia, que por influencia de Brasidas se rebeló contra Atenas.
-7-
(Entran en la casa y poco después se presenta el Coro de jueces vestidos de avispas.
Unos niños les preceden con linternas).
EL CORIFEO.-(Llevando a los coreutas.) Adelante, paso firme. ¿Te retrasas,
Comias? Por Zeus, antes no eras así; al contrario, eras más duro que una correa de
perro: ahora Carínades te gana a andar. !Oh Estrimodoro de Contilo, el mejor de los
jueces! !Están ahí por casualidad Evergides y Cábes de Filios? Aquí tenéis cuanto queda
de aquella juventud que florecía cuando tú y yo hacíamos centinela en Bizancio:
entonces, en nuestras correrías nocturnas, le robamos su artesa a aquella panadera: la
hicimos astillas, y cocimos unas verdolagas. Pero apresurémonos, amigos: hoy es el
juicio de Laques23; todos dicen que tiene su colmena llena de dinero. Por eso Cleón,
nuestro patrono, nos mandó ayer que acudiéramos temprano, provistos para tres días de
terrible cólera contra él, a fin de vengarnos de sus injurias. Ea, aprisa, compañeros,
antes de que amanezca. Marchemos mirando a todas partes con ayuda de las linternas,
no caigamos por falta de precaución en algún lazo.
UN NIÑ0.-(Que lleva una linterna para iluminar la marcha de los viejos.) Padre,
padre, cuidado con esa charca.
EL CORIFEO.-Coge esa pajita del suelo y despabila la mecha.
EL NIÑO.-No; ya la despabilo con el dedo.
EL CORIFEO.-Niño, ¿no ves que con el dedo vas a alargar la mecha, ahora que
anda tan escaso el aceite? Bien se ve que no eres tú quien lo compra.
NIÑO.-Por Zeus, si continuáis amonestándonos así, apagamos las linternas y nos
vamos a casa. Entonces os quedaréis a Oscuras y andaréis removiendo barro, como si
fueseis patos.
EL CORIFEO.-Yo castigo a otros mayores. Pero me parece que voy pisando
barro. Mucho será que, a lo más, dentro de cuatro días, no llueva copiosamente. ¡Tanto
crece el pabilo de mi lámpara! Este suele ser signo de gran lluvia. Además, los frutos
tardíos están pidiendo el agua y el soplo del Bóreas. Pero ¿qué le habrá sucedido al
colega que vive '' en esa casa, que no sale a reunirse con nosotros? A fe que antes no
había que sacarle a remolque; él iba delante de nosotros cantando versos de Frínico,
pues es aficionado a la música. Pienso, compañeros, que debemos pararnos aquí, y
llamarle cantando; quizá la melodía de mi canción le haga salir.
EL CORO.-¿Por qué no se presenta el viejo delante de su puerta, y ni siquiera
nos responde? ¿Habrá perdido los zapatos? ¿Se habrá dado algún golpe en el pie
andando a oscuras y tendrá hinchado el tobillo? ¿Tendrá, quizá, algún bubón? Pues era
el más acérrimo de nosotros y el único inexorable. Si alguno le suplicaba, le decía,
bajando la cabeza: «Cueces un guijarro»24. Puede que haya tomado a pecho el
habérsenos escurrido con mentiras aquel acusado, proclamándose amigo de los
atenienses y primer revelador de lo ocurrido en Samos25; quizá esto le tenga con fiebre,
porque el hombre es así. Vamos, amigo mío, levántate, no te dejes acoquinar por las
adversidades. Hoy va a ser juzgado un hombre opulento de los que entregaron a Tracia.
Ven a condenarlo. Anda adelante, muchacho; anda adelante.
23 General ateniense que mandó la escuadra enviada a Sicilia en auxilio de los Leontinos.
24 Es decir: intentas un imposible.
25 Alusión a un episodio militar contemporáneo.
-8-
EL NIÑO.-Padre, si te pido una cosa ¿me la darás?
EL CORO.-¡Claro que sí, hijito mío! ¿Qué cosa buena quieres que te compre?
¿No será un juego de tabas?
EL NIÑO.-No papá; lo que quiero, son higos secos. Es más azucarado.
EL CORO.-Eso no, aunque te ahorques.
EL NIÑO.-Pues no te acompaño más.
EL CORO.-Con mi mezquino sueldo de juez tengo tres personas a quienes
comprar pan, leña y carne, ¿y aún me pides tú higos?
EL NIÑO.-Y bien, padre mío; si al arconte se le antoja que no haya hoy tribunal,
¿dónde compraremos la comida? ¿Puedes darme alguna nueva esperanza, o sólo
designarme el sagrado camino de Heles?26.
EL CORO.-La verdad es que no sé ¡ay! cómo cenaremos.
EL NIÑO.-¿Por qué me pariste, mi pobre madre, si tanto había de costarme
sostener mi vida?
EL CORO.-Para darse la pena de sustentarte.
EL NIÑO.-¡Oh bolsillito mío, ya sólo eres un adorno inútil.
EL CORO Y EL NIÑO.-Gimamos a coro.
FILOCLEÓN.-(Asomándose a la ventana.) Hace rato, amigos míos, que os oigo
desde esta ventana y deseo responderos; pero no me atrevo a cantar. ¿Qué haré? Estos
me tienen cerrado porque quiero ir con vosotros hasta las urnas para ejercer mi
severidad. ¡Oh Zeus, truena con furia y conviérteme de repente en humo, O en
Proxénides, o en el hijo de Selo27, charlatán infatigable! Compadecido de mi suerte,
otórgame esta gracia, Númen poderoso, o si no, redúceme a cenizas con tu ardiente
rayo, o arrástrame con tu impetuoso viento a una salmuera ácida e hirviente, O transfórmame
en aquella piedra sobre la cual se cuentan los votos.
EL CORO.-Pero ¿quién te secuestra, cerrando la puerta? Puedes decirlo, ya
sabes que hablas con amigos.
FILOCLEÓN.-ES mi propio hijo; pero no gritéis: duerme en la parte anterior de
la casa; hablad más bajo.
EL CORIFEO.-¿Y qué motivos tiene para obrar así? ¿Qué pretexto?
FILOCLEÓN.-NO quiere que yo vaya al tribunal, queridos amigos, y que
pronuncie penas; sólo desea que me dé buena vida y yo renuncio.
EL CORO.-¿Cómo se atreve a tanto ese tunante? Nunca hubiera tenido tal
osadía si nO- estuviera comprometido en alguna conspiración.
EL CORIFEO.-Pero puestas así las cosas tienes que intentar alguna nueva
estratagema para bajar aquí sin que te vea tu carcelero.
FILOCLEÓN.-¿Cómo? Inventadlo vosotros; a todo estoy dispuesto; tal es el
deseo que me abrasa de recorrer los bancos y de emitir mi voto.
CORO.-¿Hay, di, algún agujero que puedas ensanchar por dentro, para escurrirte
por él cubierto de andrajos como el ingenioso Ulises?
FILOCLEÓN.-Todo está obturado y sin el más mínimo agujero por donde
pudiera pasar un mosquito.
EL CORIFEO—¿Te acuerdas cuando en la toma de Naxos, estando de servicio,
te escapaste clavando en la muralla unos asadores que habías robado?
26 Es decir, el suicidio, arrojándose al mar.
27 Proxénides y el hijo de Selo (Esquines) eran dos hábiles charlatanes capaces con su locuacidad de salir
de los trances más apurados.
-9-
FILOCLEÓN.-Ya me acuerdo; pero ¿y qué? Ahora no es lo mismo. Entonces
era joven y estaba lleno de vigor y energía para robar; además, nadie me custodiaba y
podía huir seguramente. Ahora hay apostados en todas las salidas centinelas que me
espían: dos de ellos colocados junto a la puerta, me observan, con asadores en las
manos, como a un gato que ha robado carne.
EL CORO.-Pues inventa cuanto antes otro medio, que ya llega la aurora, querida
abeja.
FILOCLEÓN.-El medio más expeditivo será entonces roer la red. Que Artemis
me perdone lo que voy a hacer con este instrumento de caza.
EL CORO.-Eso es obrar como hombre amante de la libertad. Dale duro a las
mandíbulas.
FILOCLFÓN.-Ya está roído: pero no gritéis; mucho cuidado, no nos oiga
Bdelicleon.
EL CORO.-Nada temas, amigo mío, nada temas; si chista, le obligaré a
morderse su propio corazón y a combatir por su existencia, para que entienda que no se
conculcan impunemente las leyes de las dos diosas28 Ata una cuerda a la ventana,
sujétate con ella y baja henchido del furor de Diopites29.
FILOCLEÓN.-Sí; pero si mis guardianes advierten lo que hago y tiran de la
cuerda para llevarme adentro, ¿qué es lo que haréis?
EL CORIFEO.-Te defenderemos con todo el rigor de un corazón tallado en el
roble. No te mantendrán encarcelado. Eso es lo que haremos.
FILOCLEÓN.-Haré lo que decís, confiado en vosotros; mas acordaos si alguna
desgracia me sucede, de levantarme con vuestras manos y, después de regarme con
vuestras lágrimas, sepultadme bajo la cancela del tribunal.
EL CORIFEO.-Nada te sucederá, no temas; vamos, valiente, descuélgate sin
miedo invocando a los dioses de la patria.
FILOCLEÓN.-¡Oh! Lico30, mi señor, héroe y vecino mío! Tú, como yo, te
deleitas con las lágrimas perpetuas y los lamentos de los acusados; por oírlos, sin duda,
has elegido ese lugar, siendo el único de los héroes que has querido vivir junto a los
desgraciados: ten compasión de mí y salva a este tu vecino fiel. Nunca, te lo juro, nunca
mancharé tu verja de madera con ningún excremento como hacen otros.
BDELICLEÓN.-(Interpelando a Sosias desde lo alto del techo.) ¡Eh, tú, alerta!
SOSIAS.-¿Qué ocurre?
BDELICLEÓN.-Oigo una voz aquí cerca. ¿Será todavía el viejo que trata de
escurrirse?
SOSIAS.-No, por Zeus; no es eso lo que ocurre es que se está dejando caer a lo
largo de una cuerda.
BDELICLEÓN.-¿Qué haces, triple canalla? Pues no lograrás tu intento. (A
Sosias.) Date prisa para subir por el otro lado y coge esta rama para darle duro.
28 Deméter y Perséfone. La profanación de sus misterios era una de las acusaciones más frecuentes y
graves en Atenas.
29 Adivino, amigo de Nicias, acusado de robo al erario público, orador furibundo.
30 Los dioses tutelares de Atenas eran Zeus y Apolo, pero Aristófanes supone que lo es Lico, hijo de
Pandión, cuya estatua se elevaba junto al paraje donde se pagaba a los jueces el triple óbolo.
-10-
FILOCLEÓN.-(A sus amigos.) ¿No me socorréis, Esmicitión, Tisíades, Cremón,
Ferédipes y cuantos habéis de comparecer en los procesos de este año? ¿Cuándo me
auxiliaréis, si no es ahora, antes de que me arrastren allá dentro?
EL CORIFEO.-Decidme: ¿por qué tardamos en remover aquella bilis que hierve
furiosa contra todo el que ofende a nuestro enjambre?
EL CORO.-Enderecemos el aguijón vengador. Muchachos, pronto, arrojad
vuestro manto; corred, gritad, advertid a Cleón lo que sucede. Decidle que venga y que
castigue a ese hombre enemigo de la ciudad y digno del último suplicio, pues se atreve a
pedir la supresión de los tribunales.
BDELICLEÓN.-Buenos amigos, cesad en vuestros gritos y oíd lo que ocurre.
EL CORIFEO.-Pondremos el grito en el cielo.
BDELICLEÓN.-Podéis estar seguros de que no lo soltaré EL CORIFEO.-
¿NO es esto formidable? ¿No es pura tiranía?
EL CORO.-Yo os invoco, oh República: Teoros, tú el enemigo de los dioses y a
todos los charlatanes que nos gobernáis.
XANTIAS.-(A Bdelicleón.) ¡Socorro, Heracles! Están provistos de dardos. ¿No
los ves, mi amo?
BDELICLEÓN.-Son los que en el tribunal dieron muerte a Filipo, el discípulo
de Gorgias.
EL CORO.-Y los que te atravesarán a tí. Ea, dirijámonos todos contra él;
acometámosle con el aguijón desenvainado, en buen orden, llenos de ira y de furor, para
que conozca al fin a qué enjambre ha irritado.
XANTIAS.-¡Maldición! Va a haber pelea; tiemblo al ver esos aguijones.
EL CORO.-Suelta a nuestro amigo; si no, yo te aseguro que has de envidiar a las
tortugas la dureza de su concha.
FILOCLEÓN.-Ea, compañeros, rabiosas avispas, precipitaos unos con furia
sobre sus nalgas; picadle otros los ojos y las manos.
BDELICLEÓN.-(Llamando a sus esclavos.) ¡Midas, Frigio, Masintias, acudid!
¡Sujetadle y no le soltéis por nada del mundo; si no, ayunaréis en el cepo! Ya sé yo que
casi siempre es más el ruido que las nueces.
EL CORO.-Si no lo sueltas, te clavaré el aguijón.
FILOCLEÓN.-Cecrops, mi amo y señor, verdadero dragóntida con cola de
serpiente, ¿consentirás que así me traten estos bárbaros, a quienes he enseñado a llevar
su quénice con cuatro medidas de lágrimas?
EL CORO.-¡Qué terribles males afligen a la vejez! Ahora esos dos ingratos
sujetan a viva fuerza a su anciano señor, y no se acuerdan de las pieles y pequeñas
túnicas que les compró en otro tiempo, ni de las monteras de piel de perro, ni del
cuidado que tenía para que en el invierno no se les
enfriasen los pies; pero en su impudente mirada no se ve el menor agradecimiento por
los viejos zapatos.
FILOCLEÓN.-¿NO me soltarás, cochina bestia? ¿No te acuerdas de cuando te
sorprendí robando uvas y te até a un olivo y te vapuleé hasta el punto de que daba gloria
verte? Pero eres un ingrato, suéltame tú; y tú también, antes de que venga mi hijo.
EL CORO.-No tardaréis en pagar vuestro atrevimiento; así comprenderéis,
bribones, que os las habéis con hombres justicieros, iracundos, de terrible mirada.
BDELICLEÓN.-Sacúdeles, sacúdeles, Xantias; arroja de casa estas avispas.
XANTIAS.-Eso estoy haciendo; (a Sosias) ahuyéntalas tú también con una
densa humareda.
SOSIAS.-¿No os iréis al infierno? !Ah!, ¿no os largáis? Pues palo con ellos.
BDELICLEÓN.-Para acabar de ahumarlos echad a Esquines, hijo de Selarcio.
-11-
XANTIAS-(Viendo que el Coro cede resistencia.) Estaba seguro de que en fin
de cuentas llegaríamos a ponerlos en derrota.
BDELICLEÓN.-No lo hubiéramos conseguido tan fácilmente si hubiesen
comido versos de Filocles31.
EL CORO.-¿No está claro como la luz para todos los pobres que la tiranía se ha
introducido aprovechándose de nuestro descuido? Y tú, perverso y arrogante secuaz de
Aminias, nos arrebatas las leyes que rigen la ciudad y, como dueño absoluto, ni siquiera
disculpas tu usurpación con un pretexto o con una elegante arenga.
BDELICLEÓN.-¿No podríamos, sin golpes ni alharacas, conferenciar como
buenos amigos y hacer las paces?
EL CORIFEO-¿Conferenciar contigo, enemigo del pueblo, empedernido
monárquico, amigo de Brásidas32, que llevas franjas de la lana y cuyos largos bigotes no
conocen las tijeras?
BDELICLEÓN. Positivamente, más me valdría abandonar a mi padre que sufrir
todos los días semejantes borrascas.
EL CORIFEO.-Pues aún no está el perejil en la calle33, como dice el
proverbio. Hasta ahora no tienes de qué quejarte; pero ya verás, ya verás, cuando el
acusador publico te eche en cara todos esos crímenes y emplace a tus conjurados34.
BDELICLEÓN.-Pero, ¿no os iréis, por todos los dioses? Mirad que si no, estoy
resuelto a moleros a palos sin descanso.
EL CORO.-No, jamás, mientras me quede un soplo de vida. Bien claro veo tus
aspiraciones a la tiranía.
BDELICLEÓN.-Es fuerte cosa que, sea grande o pequeño el motivo, a todo lo
hemos de llamar tiranía y conspiración. Durante cincuenta años, ni una sola vez oí ese
dichoso nombre de tiranía; pero ahora es más común que el del pescado salado, y en el
mercado no se oye otra cosa. Si uno compra orfos y no quiere membradas, el que vende
estos peces en el puesto inmediato grita al momento: «Ese hombre quiere regalarse
como durante la tiranía.» Si otro pide puerros para sazonar las anchoas, la verdulera,
mirándote de soslayo, le dice: «Puerros, ¿eh? ¿Quieres restablecer la tiranía? ¿O piensas
que Atenas te ha de pagar los condimentos?»
XANTIAS.-Sin ir más lejos, yo entré ayer al mediodía en casa de una cortesana,
y porque la propuse ciertos ejercicios hípicos, me preguntó furiosa si quería restablecer
la tiranía de Hipias.
BDELICLEÓN.-Eso le agrada al pueblo, y a mí, porque quiero que mi padre
cambie de costumbres y dejándose de delaciones y pleitos y miserias, no salga de casa
al amanecer y viva espléndidamente como Morsicos35, me acusan de conjuración y
tiranía.
FILOCLEÓN.-Y te está muy bien empleado, pues ni por todas las delicias del
mundo dejaría yo este género de vida de que pretendes apartarme. A mi no me gustan
las rayas ni las anguilas; un pleito pequeñito cocido en su correspondiente tartera lo
encuentro mucho más sabroso.
31 poeta trágico, cuyos versos eran muy duros.
32 General lacedemonio.
33 Expresión proverbial que significa no haber empezado a sufrir aún los peores inconvenientes.
34 Las acusaciones de aspirar a la restauración de la tiranía eran frecuentes en Atenas.
35 Poeta trágico y gran gastrónomo
-12-
BDELICLEÓN.-Claro está, como que te has acostumbrado a ello; pero si puedes
callar y escuchar con paciencia lo que te digo, creo que te demostraré cuán engañado
estás.
FILOCLEÓN.-¿Que yo me engaño cuando juzgo?
BDELICLEÓN.-¿Pero no estás viendo cómo se burlan de ti esos hombres36 a
quienes rindes culto y adoración? ¿Que no eres más que su esclavo?
FILOCLEÓN.-¡Esclavo yo! Yo, que mando a todo el mundo.
BDELICLEÓN.-No lo creas; te haces la ilusión de que mandas, y eres un
esclavo; y si no, dime, padre: ¿qué provechos obtienes de las recaudaciones que le
procuras a Grecia?
FILOCLEÓN.-Muchos provechos; apelo al testimonio de esos amigos.
BDELICLEÓN.-Acepto el arbitraje; (a los esclavos) soltadle. ya.
FILOCLEÓN. Dadme una espada. Si tus argumentos me vencen, me atravesaré
con ella.
BDELICLEÓN. -Y si no, ¿te conformas con la sentencia de esos árbitros?
FILOCLEÓN.-Jamás volveré a beber vino en honor del Buen Genio.
EL CORO.-Ahora, tú que formas parte de nuestra escuela, es preciso que
encuentres nuevas razones, a fin de...
BDELICLEÓN.-Traedme aquí cuanto antes unas tablillas pues quiero anotar
fielmente todo lo que va a decir, para tenerlo bien presente.
EL CORO.-Y no adoptes el estilo de ese joven. Ya ves la inmensa importancia
que tiene para tí este debate; es decisivo y tu adversario está resuelto a batirte, aunque
esperamos que no lo conseguirá.
FILOCLEÓN.-¿Y qué sucederá si sale él vencedor en esta controversia?
EL CORO.-La turba de los viejos no servirá para nada. En todas las calles se
burlarán de nosotros, llamándonos talóforos37 y mondaduras de pleitos. Tú, que vas a
defender nuestra soberanía, despliega, pues, atrevidamente, todos los recursos de tu
lengua.
FILOCLEÓN.-Empezaré por probar desde las primeras palabras que nuestro
poder no es menor que el de los reyes más poderosos. Pues ¿quién más afortunado,
quién más feliz que un juez? ¿Hay vida más deliciosa que la suya? ¿Existe algún animal
más temible, sobre todo si es viejo? Para cuando salto del lecho, ya me están esperando
unos hombres de cuatro codos que me escoltan hasta el tribunal; apenas me presento,
una mano delicada, que fué esquilmadora del erario, estrecha blandamente la mía; los
acusados abrazan suplicantes mis rodillas, y me dicen con lastimera voz: «Ten
compasión de mí, padre mío; te lo pido por los hurtos que hayas podido cometer en el
ejercicio de alguna magistratura o en el aprovisionamiento del ejército.» Pues bien, éste
a quien me refiero, no sabría siquiera si yo existía si no le hubiera absuelto la primera
vez.
BDELICLEÓN.-Tomo nota de lo que dices sobre los suplicantes.
FILOCLEÓN.-Entro después, abrumado de súplicas, y, calmada mi cólera, suelo
hacer en el tribunal todo lo contrario de lo que había prometido; pero escucho a una muchedumbre
de acusados que en todos los tonos piden la absolución. ¡Oh! ¡Cuántas
palabras de miel pueden oír allí los jueces! Unos lamentan su pobreza, y añaden males
fingidos a los verdaderos hasta lograr que sus desgracias igualen a las nuestras; otros
recitan fábulas; éstos nos refieren alguna gracia de Esopo; aquéllos dicen un chiste para
36 Por los demagogos y los oradores
37 Ancianos que llevaban ramas de olivo en las grandes Panateneas, y también los que sólo servían para
esta función.
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hacerme reír y desarmar mi ira. Cuando tales recursos no nos vencen, se presentan de
pronto trayendo sus hijos e hijas de la mano; yo presto atención; ellos, desgreñado el
cabello, prorrumpen en berridos; el padre, temblando, me suplica como a un dios que le
absuelva, siquiera por ellos. «Si te es grata la voz de los corderos, dice, compadécete de
la de mi hijo.» «Si te gusta más la de las cerditas procura conmoverte con la de mi hija.»
Entonces disminuímos un poco nuestro furor. ¿No es esto, decidme, un gran poder que
nos permite despreciar las riquezas?
BDELICLEÓN.-Nota segunda: el desprecio de las riquezas. Dime ahora cuáles
son esas ventajas por las cuales te crees señor de Grecia.
FILOCLEÓN.-También cuando se examina la edad de los niños tenemos el
privilegio de verlos desnudos. Si Eagro38 es citado a juicio, no consigue salir absuelto
hasta después de habernos recitado el más hermoso trozo de la Niobe39. Si gana un
flautista el pleito, en pago de la sentencia se pone delante de la boca la correa40, y nos
toca al salir el tribunal una marcha primorosa. Cuando muere un padre disponiendo con
quién ha de casarse su hija y única heredera, nosotros hacemos caso omiso del
testamento y de la conchita41 que con tanta gravedad cubre sus sellos, y entregamos la
hija a quien ha sabido ganarnos con sus súplicas. Y todo esto sin la menor
responsabilidad. Cítame otro cargo que tenga este privilegio.
BDELICLEÓN.-Te felicito por ese privilegio, que hasta ahora es el único; pero
eso de anular el testamento de la única heredera me parece injusto.
FILOCLEÓN.-Además, cuando el Consejo y la Asamblea del pueblo no saben
qué decir sobre algún grave asunto, dan un decreto para que los acusados comparezcan
ante los jueces. Entonces Evatlo42 y el ilustre Sleónimo, grande adulador y arrojador de
escudos, juran no abandonarnos nunca y combatir por la muchedumbre. Y dime, ante el
pueblo, ¿ha podido nunca orador alguno hacer prevalecer su opinión si no ha dicho
antes que los jueces deben retirarse en cuanto hayan sentenciado un solo pleito? El
mismo Cleón, que todo lo avasalla con sus alaridos, no se atreve a mordernos; al
contrario, vela por nosotros, nos acaricia y nos espanta las moscas. ¿Has hecho tú eso ni
una vez siquiera por tu padre? Pues, hijo mío, Teoro, el mismo Teoro, aunque no vale
menos que el ilustre Eufemio43, coge una esponja del barreño y nos limpia los zapatos.
Considera, pues, de qué bienes quieres excluirme y despojarme; mira si esto es servidumbre
y esclavitud, como decías.
BDELICLEÓN.-Desahógate a gusto; día llegará en que conozcas que esa tu
decantada autoridad se parece a un trasero sucio.
FILOCLEÓN.-Pero se me olvidaba lo más delicioso: cuando entro en casa con
el salario, todos corren a abrazarme, atraídos por el olorcillo del dinero; en seguida mi
hija me lava, me perfuma los pies y se inclina sobre mí para besarme; me llama «papá
querido» y me pesca con la lengua la moneda de tres óbolos que llevo en la boca.
Después mi mujercita, toda mimos y halagos, me presenta una tarta riquísima, se sienta
38 Célebre actor trágico.
39 Tragedia de Esquilo en que Eagro hacía el papel principal. 40 Costumbres de los flautistas.
40 Costumbres de los flautistas.
41 Se cubría el sello con la valva de un molusco para conservarlo mejor
42 Orador de mala reputación.
43 Vil adulador.
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a mi lado y me dice cariñosa: «Come esto, prueba esto otro.» Lo cual me deleita infinito
y me libra de miraros a la cara a tí ni al mayordomo, para ver cuándo os dignaréis
servirme la comida, gruñendo y maldiciéndome. Mas para cuando mi mujer no me trae
pronto la torta, tengo este quitapesares44, muralla en que se estrellan todos los dardos.
Por si no me das de beber, he traído este soberbio porrón con dos asas a modo de orejas
de asno. ¡Cómo rebuzna cuando, inclinándome hacia atrás, apuro su contenido! Sus
terribles cloqueos ahogan el ruido de tus odres. Mi poder es por lo menos igual, igual al
del padre de los dioses, pues hablan de mí como del propio Zeus. Cuando nos
alborotamos suelen decir todos los transeúntes: «Zeus soberano, cómo truena el
tribunal.» Y cuando lanzo el rayo de mi indignación, ¡oh! entonces es de ver cómo me
halagan todos y cómo el terror descompone el vientre a los más ricos y soberbios. Tú
mismo me temes más que ningún otro; sí, por Deméter, me tienes mucho miedo. Yo en
cambio, que me muera si tengo miedo de ti.
EL CORO.-Nunca habíamos oído hablar con tanta claridad e inteligencia.
FILOCLEÓN.-Sin duda; esperaba poder vendimiar una viña abandonada; pero
ignoraba que en ese terreno soy un maestro.
EL CORO.-!Qué bien lo ha dicho todo! ¡De nada se ha olvidado! Me
enorgullecía al oírle. Ya pensaba estar administrando justicia en las Islas Afortunadas.
¡Tal es el en. canto de su elocuencia!
FILOCLEÓN.-¡Ved ahora como gesticula! ¡Ya no cabe en el pellejo! Infeliz,
palabra de honor que hoy te haré trabar conocimiento con el látigo.
EL CORO.-Si quieres salir vencedor, preciso es que emplees todos tus ardides.
Difícil es templar mi cólera, sobre todo hablando en contra mía.
EL CORIFEO.-Por tanto, si nada bueno tienes que decir, ya puedes buscar una
muela buena y recién cortada para quebrantar nuestra ira.
BDELICLEóN.-Ardua, atrevida y superior a las fuerzas de un poeta cómico es
ciertamente la empresa de desarraigar de la ciudad un vicio tan inveterado. Sin
embargo, oh padre mío, hijo de Cronos...45
FILOCLEÓN.-Detente y nada de padre. Porque si sobre la marcha no me
manifiestas que soy un esclavo, no habrá para ti medio de librarte de la muerte, aunque
me vea privado de participar de los festines en los sacrificios46.
BDELICLEÓN.-Escucha, pues, querido padre, y desarruga un poco tu entrecejo.
Empieza por calcular no con piedrecillas, sino con los dedos (la cuenta no es difícil),
cuál es el total de los tributos que nos pagan las ciudades aliadas; a ellos agrega los
impuestos personales, los céntimos, las rentas, los derechos de los puertos y mercados y
el producto de los salarios y confiscaciones. En junto sumarán unos dos mil talentos.
Cuenta ahora el sueldo anual de los jueces, que son unos seis mil y hallarás que
asciende, si no me equivoco, a ciento cincuenta talentos.
FILOCLEÓN.-De modo que nuestro sueldo no llega a la décima parte de las
rentas.
BDELICLEÓN.-Ciertamente que no llega.
FILOCLEÓN.- ¿Y a dónde va a parar entonces el resto del dinero?
BDELICLEÓN.-A los que gritan: "Nunca haremos traición al pueblo ateniense;
siempre combatiremos por la democracia." Tú, padre mío, engañado por sus palabras,
44 Es decir, su salario
45 Cronos, nombre griego de Saturno. Personificación del tiempo.
46 Pena aneja a la que se imponía por el delito de homicidio.
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dejas que te dominen. Ellos, en tanto, arrancan a los aliados los talentos por
cincuentenas, aterrándoles con estas amenazas: «O me pagáis tributo o no dejo piedra
sobre piedra en vuestra ciudad.» Y tú te contentas con roer los zancajos que les sobran.
A los aliados, en tanto, viendo que la multitud ateniense vive miserablemente de su
salario de juez, les importa tanto de tí como del voto de Comio; mas a ellos les traen a
porfía orzas de conservas, vino, tapices, queso, miel, sésamo, cojines, frascos, túnicas
preciosas, coronas, collares, copas; en fin, cuanto contribuye a la salud y a la riqueza; y
a ti, que mandas en ellos, después de tus infinitos trabajos en mar y tierra, ni siquiera te
dan una cabeza de ajos para guisar pececillos.
FILOCLEÓN.-Efectivamente, eso es muy cierto, yo mismo he tenido que enviar
a casa de Eucárides47 a por tres cabezas. Pero me consumes no probándome esa
pretendida esclavitud.
BDELICLEÓN.-¿No es esclavitud, y grande, el ver a to-' dos esos bribones y a
sus aduladores ejerciendo las principales magistraturas y cobrando sueldos soberbios?
¡Tú, con tal que te den los tres Óbolos, ya estás tan contento! ¡Tú, que, has ganado para
ellos todos esos bienes, peleando por mar y tierra y sitiando ciudades! Pero lo que más
me irrita es que te obliguen a asistir al tribunal de orden ajena, cuando un jovenzuelo
disoluto, el hijo de Quéreas, por ejemplo, ese que anda con las piernas separadas y aire
afeminado y lascivo, entra en casa y te manda que vayas a juzgar muy temprano y a la
hora fijada, porque todo el que se presente después de la señal no cobrará el trióbolo. El,
en cambio, aunque llegue tarde, cobra un dracma como abogado público48. Después, si
un acusado le da algo, hace partícipe de ello a su colega, y ambos procuran arreglar
como puedan el negocio. Entonces es de ver cómo, a modo de aserradores de leña, uno
lo suelta y otro lo toma; y cómo tú te estás con la boca abierta y con los ojos fijos en el
pagador público, sin notar sus manejos.
FILOCLEÓN.-¡Eso hacen conmigo! ¿Pero qué dices? Me destrozas el corazón.
Ya no sé ni lo que pienso ni lo que digo.
BDELICLEÓN.-Considera, pues, que tú y todos tus colegas podíais
enriqueceros sin dificultad, si no os dejaseis arrastrar por esos aduladores que están
siempre alardeando de amor al pueblo. Tú, que imperas sobre mil ciudades desde la
Cerdeña al Ponto, sólo disfrutas del miserable sueldo que te dan, y aún eso te lo pagan
poco a poco, gota a gota, como aceite que se exprime de un vellón de lana; en fin, lo
preciso para que no te mueras de hambre. Quieren que seas pobre, y te diré la razón:
para que, reconociéndoles por tus bienhechores estés dispuesto, a la menor instigación,
a lanzarte como un perro furioso sobre cualquiera de sus enemigos. Como quieran, nada
les será más fácil que alimentar al pueblo. ¿No tenemos mil ciudades tributarias? Pues
impóngase a cada una la carga de mantener veinte hombres y veinte mil ciudadanos49
vivirán deliciosamente, comiendo carne de liebre, llenos de toda clase de coronas,
bebiendo la leche más pura, gozando, en una palabra, de todas las ventajas a que les dan
derecho nuestra patria y el triunfo de Maratón. En vez de eso, como si fuerais jornaleros
ocupados en recoger la aceituna, le vais pisando los talones al que lleva la paga.
FILOCLEÓN.-¡Ay! Súbito hielo entorpece mi mano; no puedo sostener la
espada; me siento desfallecer.
47 Músico que se había arruinado con sus prodigalidades.
48 Estos «Abogados públicos» recibían un dracma diario cuando estaban encargados de alguna defensa.
Constituían una especie de magistratura anual, compuesta de diez ciudadanos elegidos a suerte.
49 El censo de Atenas, sin incluir a los habitantes extranjeros.
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BDELICLEÓN.-Esos intrigantes, cuando cobran miedo, os dan la Eubea y
prometen distribuir cincuenta celemines de trigo; nunca te han dado, bien lo sabes, más
de cinco celemines, y ésos con mil molestias, midiéndolos uno por uno y exigiéndote,
previa justificación, de no ser extranjero. Ahí tienes por qué te tengo encerrado siempre,
con el deseo de ser yo mismo el que te mantenga y librarte de insolentes burlas.
Resuelto estoy a darte todo cuanto quieras, salvo a beber leche de alguacil.
EL CORIFEO.-¡Cuán sabio era el que dijo!: "No juzgues sin haber oído a ambas
partes." (A Bdelicleón). Ahora me parece que tú tienes sobrada razón. Mi cólera se
calma, y dejo caer este palo.
EL PRIMER SEMICORO.-(A Filocleón.) Cede, cede a sus consejos, colega y
contemporáneo nuestro; no seas obstinado ni hagas alarde de tenacidad inflexible.
¡Ojalá tuviera yo un pariente o amigo que así me aconsejase! Hoy, que se te aparece un
dios para socorrerte y colmarte de favores, recíbelos propicio.
BDELICLEÓN.-Sí, yo le mantendré y le daré cuanto un anciano puede desear:
sabrosas papillas, blancas túnicas, un fino manto y una cortesana que le frote los riñones
y el sexo. Pero se calla, con la lengua helada. Mala espina me da.
EL SEGUNDO SEMICORO.-Es que recobra la razón en el mismo punto en que
la había perdido; reconoce su culpa, y se arrepiente de haber desoído tanto tiempo tus
exhortaciones. Quizá ahora, más cuerdo, se propone mudar de costumbres y obedecerte
en todo.
FILOCLEON.-¡Ay de mí!
BDELICLEÓN.-¿Por qué esa exclamación?
FILOCLEÓN.-Déjate de promesas; lo que yo quisiera es estar allí, sentarme allí
donde el ugier grita: «El que no haya emitido todavía su voto, que se levante.» ¡Ah!,
¿por qué no me he de encontrar junto a las urnas y depositar en ellas el último mi voto?
¡Apresúrate, alma mía! Alma mía, ¿dónde estás? Tinieblas, abridme paso. ¡Oh¡, te juro,
por Heracles, que mi más vehemente deseo es sentarme hoy entre los jueces y atrapar a
Cleón con las manos en la masa.
BDELICLEÓN.-En nombre de los dioses, padre mío, escúchame.
FILOCLEÓN.-¿Escucharte qué? Pídeme a tu vez cuanto quieras, menos una
cosa.
BDELICLEÓN.-¿Qué cosa, di, di?
FILOCLEÓN.-El que no siga juzgando; antes de consentirlo, Hades me llevará.
BDELICLEÓN.-Entendido; ya que tanto te gusta administrar justicia,
adminístrala aquí y ejerce tu magistratura entre el personal de la casa. No necesitas
molestarte en ir al tribunal.
FILOCLEÓN.-¿Justicia aquí? ¿Y sobre qué? ¿Me crees idiota?
BDELICLEÓN.-En casa puedes hacer lo mismo que allí: si la criada abre
clandestinamente la puerta, la condenas a una simple multa; es decir, exactamente igual
que en el tribunal. Todo lo demás se hará también como allí, se acostumbra: cuando
caliente el sol, juzgarás desde la mañana sentado al sol; y cuando nieve o llueva,
sentado ante el hogar; así, aunque te levantes al mediodía ningún tesmoteta50 te
prohibirá la entrada en el tribunal.
FILOCLEÖN.-Eso me agrada.
BDELICLEÓN-Además, si un orador se lanza a discursear interminablemente
no tendrás que esperar rabiando de hambre a que concluya, con gran tormento tuyo y
del acusado que teme tu furor.
50 De los nueve arcontes, seis se llamaban tesmotetas, y presidían los tribunales de justicia.
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FILOCLEÓN.-Pero si como, ¿podré igual que antes juzgar con conocimiento de
causa?
BDELICLEóN.-Mejor que en ayunas. ¿No has oído decir a todo el mundo que
cuando los testigos mienten, los jueces sólo pueden comprender el asunto a fuerza de
rumiarlo?
FILOCLEÓN.-Me has convencido. Pero aún no me has dicho quién me pagará
los honorarios.
BDELICLEÓN,-Yo.
FILOCLEóN.-Bueno, así recibiré yo sólo mi paga y no en compañía de otro,
porque hace poco ese bufón de Lisístrato me jugó la peor pasada que puede imaginarse.
Había recibido un dracma para los dos y fuimos a la pescadería, donde lo cambió en
calderilla51; luego en vez de darme mi parte, me puso en la mano tres escamas; yo
creyendo que eran tres Óbolos, las escondí en la boca; pero ofendido por el olor las
arrojé enseguida y le cité a juicio.
BDELICLEóN.-¿Y qué dijo para defenderse?
FILOCLEÓN.-Pues dijo que yo tenía estómago de gallo. "Digieres fácilmente el
dinero", repetía, riéndose.
BDELICLEON.-¿Ves cuanto vas ganando hasta en eso? FILOCLEÓN.-No
poco, es verdad. Me declaro conforme: hágase tu voluntad. (Entrando.)
BDELICLEÓN.-Espera un momento; en seguida vuelvo aquí con todo lo
necesario.
FILOCLEÓN.-(Monologando.) ¡Mirad cómo se cumplen las predicciones! Yo
había oído decir, en efecto, que un día los atenienses administrarían justicia en su propia
casa y construirían en el vestíbulo un pequeño tribunal, como esas estatuillas de Hécate
que se colocan delante de las puertas.
BDELICLEÓN.-(Volviendo.) Héme aquí; ¿qué más quieres? Te traigo, como
ves, todo lo que te he prometido y aún algo más. Aquí tienes un bacín para cuando te
entren ganas de orinar. Te lo suspenderán de un clavo y al alcance de la mano.
FILOCLEÓN.-¡Feliz ocurrencia! ¡Excelente remedio para preservar a un viejo de la
retención de orina!
BDELICLEóN.-Aquí traigo además un hornillo encendido con una escudilla
llena de lentejas, por si se te ocurre comer.
FILOCLEÓN.-Muy bien, muy bien; de modo que cobraré mi salario, aunque
tenga calentura, y podré comer lentejas sin moverme de aquí. Mas, ¿para qué me traes
ese gallo?
BDELICLEÓN.-Para que si te duermes durante la vista de una causa, te
despierte cantando encima de ti.
FILOCLEÓN.-Todo está perfecto; sólo echo de menos una cosa.
BDELICLEÓN.-¿Cuál?
FILOCLEÓN.-La capilla de Lico. Quisiera que me la pudieran traer.
BDELICLEÓN.-(Enseñándole un cuadro.) Aquí la tienes delante de los ojos y
con el Señor en persona.
FILOCLEÓN.-¡Oh, Dueño y Señor, no alegras mucho la vista!
BDELICLEÓN.-Presenta exactamente el mismo aspecto que Cleónimo.
FILOCLEÓN.-En efecto, tampoco lleva armas.
BDELICLEÓN.-Si te das prisa en actuar, someteré en seguida a tu decisión una
causa.
FILOCLEÓN.-Puedes avisar; ya hace un siglo que estoy actuando.
51 Como el drama valía seis óbolos, solía darse uno para cada dos jueces.
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BDELICLEÓN.-Veamos: ¿por qué causa empezaremos? ¿Qué delito se ha
cometido en casa? ¡Ah! Tratta, la esclava, dejó quemar hace poco el puchero...
FILOCLEÓN.-¡Eh!, detente; me has puesto al borde del abismo. ¿Cómo
pretendes que actúe el tribunal sin balaustrada, que es precisamente el instrumento
principal de nuestras funciones?
BDELICLEóN.-Es verdad, por Zeus. No hay.
FILOCLEÓN.-(Entrando en la casa.) Voy corriendo yo mismo a buscar una.
BDELICLEÓN.-¡Qué enojoso, de todos modos! ¡Es terrible la nostalgia)
UN SERVIDOR.-(Saliendo de la casa.) !Maldito animal! ¿Es posible que demos de
comer a semejante perro?
BDELICLEÓN.-¿Se puede saber lo que ocurre?
EL SERVIDOR.-Nada. que Lábes, tu perro, se ha metido en la cocina, ha robado
un magnífico queso de Sicilia, y se lo ha engullido.
BDELICLEÓN,-Ya tenemos la primera causa en que ha de entender mi padre.
Comparece tú como acusador.
EL SERVIDOR.-Yo, no, por vida mía; que sea el otro perro el que mantenga la
acusación, si se instruye el proceso.
BDELICLEóN.-Bueno; tráetelos a los dos.
EL SERVIDOR.-(Entrando.) Al momento.
BDELICLEóN.-(A su padre que vuelve.) ¿Qué traes ahí? FILOCLEÓN. La
valla donde encerramos a los cerdos que cebamos para Hestia.
BDELICLEÓN.-Pero eso representa un robo sacrílego. FILOCLEÓN.-No;
puesto que será a Hestia la primera a quien sirva cuando destripe a la clientela; pero
empieza pronto a traer esa causa. Ya veo la pena que será preciso imponer.
BDELICLEÓN. Deja que te traiga las tablillas y la documentación (entra).
FILOCLEÓN.-¡Me mueles y me asesinas con tus dilaciones! Lo mismo me daría
escribir en la arena. BDELICLEóN.-(Volviendo.) Toma.
FILOCLEÓN.-Cita ya, pues.
BDELICLEÓN.-De acuerdo. Veamos quién viene a la cabeza de la lista.
FILOCLEÓN.-Pero ¡qué contratiempo! ¿Pues no me he olvidado de traer las
urnas?
BDELICLEóN.-¡Eh!, tú, ¿adónde vas?
FILOCLEÓN.-A por las urnas.
BDELICLEÓN.-No es menester; ahí tengo esos cubos. FILOCLEÓN.-Muy
bien; así ya tenemos a nuestra disposición todo lo necesario. ¡Pero no! Aún nos falta la
clepsidra.
BDELICLEÓN.-(Enseñándole el bacín.) ¿Y ésto qué es? Una clepsidra, si no me
equivoco.
FILOCLEÓN.-Veo que te las arreglas perfectamente para procurártelo todo con
lo que aquí hay.
BDELICLEÓN.-Pronto, traed fuego, mirtos e incienso para que empecemos por
invocar a los dioses.
EL CORIFEO.-Durante vuestras libaciones uniremos nuestros votos a los
vuestros, congratulándonos de que una reconciliación tan generosa haya seguido a
vuestras disputas y querellas. Y ahora, antes de empezar, recojámonos.
EL CORO.-¡Oh Febo Apolo Pitio! Haz que lo que va a resolverse delante de esa
puerta sea para bien de todos nosotros, libres ya de nuestros errores. ¡Oh Pean!
BDELICLEóN.-¡Oh mi Dueño y Señor Apolo Agieo, que velas ante el vestíbulo
de mi casa! Acepta este nuevo sacrificio que te ofrezco para que te dignes suavizar el
humor áspero e intratable de mi padre. ¡Oh rey!, endulza con algunas gotas de miel su
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avinagrado corazón; que sea en adelante clemente con los hombres; más compasivo con
los reos que con los acusadores; sensible a las súplicas, y que arranque las ortigas de su
vía, corrigiendo su malhumor.
EL CORO.-Nosotros unimos nuestras preces a las tuyas en favor del nuevo
magistrado. Pues te queremos, Bdelicleón, desde que nos has dado a conocer que amas
al pueblo como ningún otro joven.
BDELICLEóN.-Si hay algún juez fuera, que entre, pues en cuanto comience la
vista no se dejará entrar a nadie.
FILOCLEÓN.-¿Quién es el acusado?
BDELICLEÓN.-Aquí está.
FILOCLEÓN.-¡Y que le espera una bonita sentencia! BDELICLEÓN.-
(Como acusador.) Oíd el acta de acusación52. La formula un perro, nativo de Cidatenea,
contra Lábes, de Exona, al que acusa de haberse comido él solo, contra toda razón y
derecho, un queso de Sicilia. La pena que se solicita es un cepo de higuera.
FILOCLEÓN.-Una vez que se le haya reconocido culpable, debe morir, más
bien, como un perro.
BDELICLFÓN.-He aquí al susodicho Lábes en el banco de los acusados.
FILOCLEÓN.-¡Ah, maldito! ¡Qué traza de ladrón tienes! ¿Si creerá que me va a
engañar apretando los dientes? Pero ¿dónde está el querellante, el susodicho perro de
Cidatenea?
EL PERRO.-¡Guau! ¡Guau!
BDELICLEÓN.-Aquí está.
FILOCLEÓN.-Ese es otro Lábes.
BDELICLEÓN.-Por lo mucho que ladra, desde luego. FILOCLEÓN.-Y
por lo bien que lame el fondo de las ollas.
BDELICLEÓN.-Silencio, sentaos; (al perro) subíos a ese banco y comenzad la
acusación.
FILOCLEÓN.-Permitidme ahora que me sirva esto para absolverlo.
EL PERRO.-Ya habéis oído, señores jurados, el escrito de acusación que he
presentado contra Lábes: ha cometido contra mí y contra toda la "flota" la más indigna
felonía; se metió en un rincón oscuro, robó un enorme queso de Sicilia, y atracándose en
las tinieblas...
FILOCLEÓN.-Basta, basta; el hecho está probado: el gran canalla acaba de
soltar junto a mis narices un eructo que apesta a queso.
EL PERRO.-... se negó a darme parte. ¿Qué servicios podrá prestaros quien se
niega a darme a mí, que también soy perro, la menor cosa?
FILOCLEÓN.-¿No te ha dado nada? Tampoco a mí me ha dado ni el más
pequeño trozo. Te veo tan "cocido" como mis lentejas.
BDELICLEÓN.-Por los dioses, padre, no condenes por anticipado, antes al
menos de haber oído a las dos partes.
FILOCLEÓN.-Pero, querido, si la cosa está clara; si está clamando justicia.
EL PERRO.-Sobre todo no le absolváis; es el más egoísta y voraz de los perros;
recorre en un instante todo el molde de un queso, y se engulle hasta la costra como otros
le dan la vuelta a una isla para esquilmar a todas sus ciudades53.
FILOCLEÓN.-Ni siquiera me ha dejado con qué cerrar las grietas de mi urna.
52 En toda esta escena Aristófanes satiriza las fórmulas forenses.
53 El doble sentido de las palabras griegas hace que todo cuanto se dice del perro Lábes pueda aplicarse a
la rapacidad de ciertos personajes y a los abusos que habían cometido en Sicilia.
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EL PERRO.-Es preciso que le castiguéis. Un solo árbol no puede mantener dos
urracas. Es insuficiente. Espero no haber ladrado en vano y en el vacío... porque en este
caso ya no ladraré nunca más.
FILOCLEÓN.-¡Oh! ¡Oh! ¡Cuántas maldades! Ese individuo es la encarnación
misma del robo. ¿No te parece lo mismo, gallo mío? ¡Ah!, sí, se adhiere a mi opinión.
¡Eh, Tesmoteta! ¿Dónde estás? Pásame el bacín. BDELICLEÓN.-Descuélgalo tú
mismo, que yo estoy llamando a los testigos. Testigos de Lábes, compareced: son un
plato, una mano de mortero, un cuchillo, unas parrillas, una olla y otros utensilios medio
quemados. ¿Acabaste de hacer aguas y no vas a sentarte nunca?
FILOCLEÓN.-(Designando al acusado.) Tengo idea de que ese individuo va a
hacerlas mayores.
BDELICLEÓN.-¿Cuándo acabarás de mostrarte cruel con los acusados y de
enseñarles los dientes? (Al acusado.) Sube y defiéndete. ¿Por qué callas? Habla.
FILOCLEÓN.-Parece que no tiene nada que alegar.
BDELICLEÓN.-Sí; pero me figuro que le pasa lo que a Tucídides cuando, en
cierta ocasión, la sorpresa le cerró la boca. (Al perro.) Retírate: yo me encargo de tu
defensa. Ya comprenderéis, ¡oh jueces!, lo comprometido que es defender a un perro
acusado de crimen tan atroz. Hablaré, no obstante. En primer lugar es valiente y
ahuyenta los lobos. FILOCLEÓN.-¿De qué sirve eso, si devora los quesos?
BDELICLEÓN.-¿De qué? Se bate por defenderte, está de centinela en tu puerta
y manifiesta, además, otras cualidades excelentes... Si cometió algún hurto, hay que
perdonárselo. Evidentemente no sabe tocar la lira. FILOCLEÓN.-¡Ojalá tampoco
supiera escribir! Así no hubiera redactado esa defensa de pillastre.
BDELICLEÓN.-Escucha a nuestros testigos, diantre de hombre. Acércate, buen
cuchillo, y declara en voz alta. Tú eras entonces pagador. Responde claro. ¿No partiste
las porciones que debían ser distribuidas a los soldados? Dice que sí las partió.
FILOCLEÓN.-Pues miente el descarado.
BDELICLEÓN.-¿Ten piedad de los .humildes, diantre de hombre! ¡El infeliz
Lábes siempre come espinas y cabezas de pescados; no para un momento en un sitio.
Ese otro sólo sirve para guardar la casa, y ya sabe lo que se hace: así reclama una parte
de todo lo que traen, y al que no se la da, le clava el diente54.
FILOCLEÓN.-¡Ay! parece que me ablando, me pongo enfermo...
BDELICLEÓN.-¡Vamos! te lo ruego ten piedad de él, no le condenes.-¿Dónde
están sus hijos? Acercaos, infelices. Aullad, rezad, suplicad, llorad sin consuelo.
FILOCLEÓN.-Baja de la tribuna, baja, baja, baja pronto55. BDELICLEÓN.-
Bajaré, aunque esa palabra ya ha engañado a muchos. No obstante, bajaré.
FILOCLEÓN.-!Vete al infierno! ¿Por qué habré comido tan pronto? ¿Pues no he
llorado? Creo que esto me sucede por haberme atracado de lentejas.
BDELICLEÓN.-En definitiva ¿lo absuelves sí o no?
FILOCLEÓN.-Muy peliagudo es el caso.
BDELICLEóN.-Vamos, padre, sé más humano. Coge tu voto; da un paso atrás,
échalo en la segunda urna56, entornando los ojos. Absuélvelo, padre.
FILOCLEÓN.-No, no, nunca he sabido hacerlo.
BDELICLEÓN.-Ven, te llevaré yo mismo (le conduce ante la urna número dos).
54 Este pasaje está lleno de alusiones políticas
55 La frase de Filocleón indica que da por terminada la vista.
56 La de absolución.
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FILOCLEÓN.-¿Es esta la urna número uno?57
BDELICLEÓN.-La misma.
FILOCLEÓN.-Pues aquí echo mi voto.
BDELICLEÓN.-(Aparte.) Cayó en el lazo y lo absolvió sin saberlo. Procedamos
al escrutinio.
FILOCLEÓN.-¿Cuál es el resultado del juicio?
BDELICLEÓN.-Míralo. Lábes queda absuelto. !Padre! ¡Padre! ¿Qué te pasa?
!Agua! !Agua! Vamos, recóbrate. FILOCLEÓN.-Dime, ¿de veras ha quedado absuelto?
BDELICLEÓN.-Sí.
FILOCLEÓN.-Me siento morir.
BDELICLEÓN.-Valor, padre mío, no te aflijas.
FILOCLEÓN.-¿Cómo podré resistir la pena de haber absuelto a un procesado?
¿Qué va a ser de mí? !Oh venerables dioses, perdonadme! Lo hice a pesar mío y contra
mi costumbre.
BDELICLEóN.-No te desesperes así, padre mío; yo te daré una vida regalada; te
llevaré a cenas y convites; vendrás conmigo a todas las fiestas y pasarás agradablemente
el resto de tu existencia; ya no se burlará de tí Hipérbolo. Pero entremos.
FILOCLEÓN.-Sea; puesto que tú lo quieres.
(Queda solo el Coro, que se vuelve hacia los espectadores para recitar la parábasis.)
EL CORIFEO.-Idos, libres y alegres. Escuchad, en tanto, innumerables
espectadores, nuestros prudentes consejos y procurad que no caigan en saco roto: esa
falta es propia de un auditorio ignorante y que vosotros no podéis cometer.
Y ahora, si amáis la verdad desnuda y el lenguaje sin artificios, prestadme
atención. El poeta quiere haceros algunos cargos. Está quejoso de vosotros, que antes le
acogisteis tan bien cuando, imitando unas veces al espíritu profético oculto en el vientre
de Euricles58, hizo que otros os presentasen muchas comedias suyas59, y afrontando otras
cara a cara el peligro, dirigió por su mano sin ajeno auxilio los vuelos de su musa.
Colmado por vosotros de gloria y honores, como ningún otro vate, no creyó, sin
embargo, haber llegado a la cúspide de la perfección, ni se ensoberbeció por ello, ni
recorrió las palestras para corromper a la juventud, deslumbrada por sus triunfos.
Noblemente resuelto a que las musas que le inspiran no desciendan jamás al vil oficio
de alcahuetas, jamás consintió, por su sentido de las conveniencias, en ceder a las
instancias de algún amante despechado y deseoso de ver ridiculizado en escena al objeto
de su animadversión. E incluso la primera vez que hizo representar una obra no partió
en guerra contra el común de los mortales sino que atacó con furor de Heracles a los
más grandes y, en su primer ensayo, tuvo la audacia de medir sus fuerzas con el
monstruo de acerados colmillos, ese monstruo cuyos ojos, como los de Cinna60 lanzaban
miradas de terribles fulgores mientras que cien cabezas de cortesanas, con dolorosas
súplicas le lamían el cráneo puestas en círculo. Y la voz de ese monstruo era el de un
57 Es decir, la de absolver.
58 Adivino ventrílocuo, que respondía a las consultas haciendo creer que no era él quien hablaba, sino un
genio misterioso oculto en su vientre.
59 Aristófanes presentó varias de sus comedias con los nombres de los autores Filónides y Calístrato.
60 Cortesana célebre cuyas maldades está comparando Aristófanes con las de Cleón.
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torrente devastador. Hedía como una foca, tenía !as bolsas infectadas de una Lamia61 y
el trasero de un camello. Pues bien; nuestro autor declara que en presencia de ese
monstruo ni tuvo miedo ni accedió a venderse por dinero. Bien al contrario, todavía hoy
está combatiendo en vuestro favor. Añade que después de haber combatido a ese monstruo,
el año pasado atacó a esas pestes y cóleras62 que, por las noches, venían a
estrangular a los padres, ahogar a los abuelos y, abatiéndose sobre los lechos de los más
tranquilos de vosotros los aplastaban bajo un montón de declaraciones, citaciones y
testimonios. Con frecuencia, saltabais entonces de vuestras camas, temblando, para ir a
ver, precipitados, al Presidente del Tribunal.
Habiendo hallado en mi persona un desfacedor de entuertos un purificador del país, el
año último le abandonasteis cuando sembraba esas ideas nuevas cuyo desarrollo no
habéis sabido favorecer por no haberlas apreciado en su justo valor.
Y, sin embargo, el poeta os jura, con mil juramentos rociados de libaciones
sobre el altar de Dionysos, que jamás habéis oído una poesía cómica tan excelente. !Sea,
por consiguiente, la afrenta para los que no comprendisteis en el acto! Cerca de los
espíritus competentes, el poeta conserva intacta su reputación. El carro de sus
esperanzas se ha roto, pero ha sobrepasado a sus rivales.
En lo por venir, mis buenos amigos, sed más amables. más graciosos con esos
poetas que realizan un esfuerzo por hallar algo nuevo que deciros. Conservad sus
pensamientos y apretadlos en vuestros cofres con las manzanas. Si procedéis así, vuestra
ropa conservará todo el año un perfume espiritual.
PRIMER SEMICORO.-Pasaron los tiempos en que éramos valientes en los Coros,
valientes en los combates, los más bravos de los hombres, y así en todo. Así era antes,
si, antes. Ahora, se acabó y hoy podemos ver cómo nuestros cabellos florecen más
blancos que el plumaje de los cisnes. Mas a pesar de todo, es preciso que extraigamos
de esos restos un vigor juvenil pues creemos que nuestra vejez todavía aventaja al
amaneramiento de esa juventud compuesta de una multitud de invertidos, con los
cabellos ensortijados.
Si uno de vosotros, queridos espectadores, tras de haber examinado nuestra
conformación se extraña de comprobar que poseemos la talla de la avispa y se pregunta
qué significa este aguijón, nos será fácil enseñárselo, aunque jamás haya ido a la
escuela. Con este apéndice entre los muslos, somos los únicos áticos de pura sangre,
verdaderamente autóctonos, raza valiente por excelencia y que, en la guerra, rindió los
mayores servicios a la Patria, cuando la invasión de los bárbaros, cuando éstos cegaron
a la ciudad con las humaredas del incendio y con el designio de adueñarse por la fuerza
de nuestras colmenas. Sin la menor dilación dimos el salto afuera, el escudo en una
mano, la lanza en la otra, para presentarles combate, hirviendo en exaltada ira, codo con
codo y mordiéndonos los labios hasta saltar la sangre. Las flechas impedían ver el
menor trozo del cielo. Finalmente, con la ayuda de los dioses, les pusimos en fuga a la
caída de la noche. Antes de la batalla, había volado sobre nuestro ejército una lechuza.
Luego les perseguimos pinchándolos como a los atunes, a través de los calzones. Huían
con las mejillas y los ojos acribillados de picaduras de suerte que, ahora, entre todos los
bárbaros, la avispa es considerada como el parangón del valor viril.
SEGUNDO SEMICORO.-En aquel tiempo éramos terribles Nada nos
amedrentaba. A bordo de las trirremes exterminamos a nuestros enemigos. No nos
61 Monstruo que llevaba atributos machos.
62 Alusión a los sicofantes cuyas delaciones sembraban el terror entre los ciudadanos.
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cuidábamos entonces de perorar elegantemente ni de calumniar a nadie. Toda nuestra
ambición se cifraba en ser el mejor remero. Así fue como les ganamos a los persas
numerosas ciudades; y a nuestro valor se deben esos tributos que hoy despilfarran los
jóvenes. Si nos observáis con atención, veréis que nos asemejamos a las avispas en
nuestro estilo de vivir.
En primer lugar, cuando se nos irrita no hay animal más colérico e intratable, y en todo
lo demás hacemos lo que ellos. Reunidos en enjambres, nos repartimos en diferentes
avisperos: unos vamos a juzgar con el Arconte63; otros, al Odeón64; otros con los Once65;
y otros pegados a la pared66, con la cabeza baja y sin moverse apenas, nos parecemos a
las larvas encerradas en su capullo. El procurarnos la subsistencia nos es sumamente
fácil, pues nos basta para ello picar al primero que se presenta. Pero hay entre nosotros
zánganos desprovistos de aguijón, que se comen sin trabajar el fruto de nuestros afanes.
Y es doloroso, ciudadanos, que quien nunca peleó, quien nunca se hizo una ampolla
manejando el remo o la lanza en defensa de la ciudad se apodere así de nuestro salario.
Por tanto, opino que, en adelante, quien no tenga aguijón que no cobre los tres Óbolos.
(Salen Filocleón y Bdelicleón.) FILOCLEÓN.-(Rechazando una túnica de lana que le
presenta su hijo.) No; mientras viva nunca dejaré de llevar este manto, al que debí la
salvación en aquella batalla cuando el Bóreas se desencadenó furioso67.
BDELICLEÓN.-Veo que rechazas el bienestar.
FILOCLEÓN.-Ese vestido no me conviene en modo alguno. El otro día me
ensucié tanto atracándome de peces fritos, que tuve que pagar tres óbolos al
quitamanchas.
BDELICLEÓN.-Una vez que te has puesto en mis manos, ensaya este nuevo
género de vida y déjame cuidarte.
FILOCLEÓN.-Bueno, ¿qué quieres que haga?
BDELICLEÓN.-Quítate ese manto ordinario y ponte en su lugar este más fino.
FILOCLEÓN.-No valía la pena engendrar y criar hijos para que éste pretenda
ahora asfixiarme.
BDELICLEÓN.-Ea, póntelo y calla.
FILOCLEÓN.-Por los dioses, ¿qué especie de vestido es éste?
BDELICLEÓN.-Unos le llaman pérsida; otros, pelliza. FILOCLEÓN.-Yo
creí que era una manta de las que hacen en Timeta.
BDELICLEÓN.-No es extraño; como nunca has ido a Sardes... Si no, ya la
hubieras conocido.
FILOCLEÓN.-¿Yo? No, por Zeus; pero se me figura que a lo que más se parece
es a la hopalanda de Moricos68.
BDELICLEÓN.-Nada de eso; esto se teje en Ecbatana.
63 Este tribunal entendía de las tutelas y pleitos entre parientes.
64 Magnífico teatro construido por Pericles, donde tenían lugar los certámenes musicales, se hacían las
distribuciones de harina, lo cual daba lugar a disputas que exigían la presencia de los magistrados.
65 El Tribunal que entendía en los robos cometidos de día que no excediesen de cincuenta dracmas, y de
todos los de noche.
66 Parece referirse a los magistrados encargados de la construcción y preparación de las murallas.
67 Alusión al temporal que deshizo a la escuadra persa cerca de Artemisium.
68 Poeta ya citado por su glotonería y molicie.
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FILOCLEÓN.-¡Ah! Los carneros de Ecbatana dan lana en hilachas.
BDELICLEÓN.-No, hombre, no; esto lo fabrican los indígenas y les cuesta muy
caro. Quizá en esta túnica haya entrado un talento de lana.
FILOCLEÓN.-Entonces debía llamársela una tragalana en vez de una pelliza.
BDELICLEóN.-Bueno, padre, estate un poco quieto mientras te la pongo.
FILOCLEÓN.-¡ Pero qué sofoco tan horrible me da esta maldita túnica!
BDELICLEÓN.-¿Te la pones o no?
FILOCLEÓN.-No, por piedad; preferiría meterme en un horno.
BDELICLEÓN.-Vamos, yo te la pondré: ven acá.
FILOCLEÓN.-Coge, pues, ese gancho.
BDELICLEóN.-¿Para qué?
FILOCLEÓN.-Para sacarme antes de que me tueste.
BDELICLEÓN.-Quítate ahora esos zapatones y ponte este calzado lacedemonio.
FILOCLEÓN.-¿Crees que consentiré jamás caminar sobre las odiosas suelas de
un pueblo enemigo?
BDELICLEÓN.-Póntelos !pronto! y pon el pie sin vacilar en país adversario.
FILOCLEÓN.-Abusas, obligándome a poner pie en país enemigo.
BDELICLEÓN.-Ahora el otro.
FILOCLEÓN.-De ninguna manera: uno de estos dedos es enemigo mortal de los
espartanos.
BDELICLEÓN.-No hay otro remedio.
FILOCLEÓN.-¡ Infeliz de mí, que voy a tener sabañones en la vejez!
BDELICLEóN.-Vamos, pronto; ahora imita el paso cadencioso y negligente de
los ricos... Así, como yo.
FILOCLEÓN.-Como quieras. Y dime ¿a quién de los ricos me parezco más en
el andar?
BDELICLEÓN.-¿A quién? A un divieso cubierto de un emplasto de ajos69.
FILOCLEÓN.-¡Pues sí! Me entran ganas de remover las posaderas.
BDELICLEÓN.-Veamos otra cosa: ¿sabrías seguir una conversación en un
círculo de espíritus cultos y distinguidos?
FILOCLEÓN.-¡Claro que sí!
BDELICLEÓN.-¿De qué les hablarías?
FILOCLEÓN.-De un montón de cosas. Primero, de cómo Lámia, al verse
cogida, soltó una ventosidad; después de cómo Cardopión y su madre...
BDELICLEÓN.-Déjate de fábulas y háblanos de cosas humanas, de asuntos
frecuentes en las conversaciones de familia.
FILOCLEÓN.-También estoy fuerte en el género familiar: había en otro tiempo
un ratón y una comadreja...
BDELICLEÓN.-«Estúpido e ignorante», como decía furioso Teógenes a un
limpialetrinas, «Te atreverás a hablar en sociedad de ratones y comadrejas?»
FILOCLEÓN.-Pues ¿de qué hay que hablar?
BDELICLEÓN.-Sólo de grandezas: por ejemplo, de la excelentísima diputación
en la que fuiste parte con Clistenes y Androcles70 .
FILOCLEÓN.-¡En diputación! ¡Pero si yo jamás he ido a ninguna parte, como
no haya sido a Paros, lo cual me valió dos Óbolos!
69 Frase que se empleaba para indicar dos cosas que no pueden ir juntas.
70 Clistenes y Androcles son citados burlescamente puesto que se trataba de dos personajes muy
desacreditados.
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BDELICLEóN.-Cuenta, por lo menos, como Efudion luchó al pancracio
valerosamente con Ascondas; y aunque viejo encanecido, conservaba puños y riñones
de hierro, robustos flancos y una fortísima coraza.
FILOCLEÓN.-Basta, basta; que no sabes lo que dices. ¿Dónde se ha visto luchar
al pancracio71 con coraza?
BDELICLEóN.-Pues así suelen hablar las gentes cultas. Ahora dime otra cosa.
Cuando estés en un festín con extranjeros, ¿qué hazaña de tu juventud preferirás
contarles?
FILOCLEÓN.-¡Oh! ¡Ya sé, ya sé! Mi más famosa hazaña fué aquella cuando le
robé a Ergasión los rodrigones.
BDELICLEóN.-!Vete al infierno con tus rodrigones! Eso es ridículo. Lo mejor
es que hables de tus cacerías de liebres o jabalíes, o de alguna carrera de antorchas en
que tomaste parte; en fin, de cualquier hecho que revele tu valor juvenil.
FILOCLEÓN.-Ahora recuerdo uno de los más atrevidos: siendo todavía un
muchacho, demandé a Failo, el andarín, por injurias y le vencí por dos votos.
BDELICLEÓN.-Basta; reclínate ahí para que aprendas la manera de conducirte
en los banquetes y conversaciones.
FILOCLEÓN.-¿Cómo me reclino? Vamos, di.
BDELICLEóN.-Con decencia.
FILOCLEÓN.-¿Quieres que me recline así?
BDELICLEÓN.-No, no es así, en absoluto.
FILOCLEÓN.-Pues ¿cómo?
BDELICLEÓN.-Estira las piernas y déjate caer blandamente sobre los
almohadones como un ligero gimnasta; elogia después los vasos de bronce que haya por
allí; admira las cortinas del patio72. En esto presentan agua para las manos; traen las
mesas; comemos; nos lavamos; empiezan las libaciones73 ...
FILOCLEÓN.-En nombre de los dioses; es un sueño ese festín.
BDELICLEÓN.-La flautista preludia; los convidados son Teoro, Esquines,
Cleón, Acéstor y, al lado de éste, otro a quien no conozco. Tú estás con ellos. ¿Sabrás
cantar con la melodía que interpretan?74.
FILOCLEÓN.-Ya lo creo; mejor que cualquier montañés. BDELICLEÓN.-
Veamos: yo soy Cleón: el primero canta
el Harmodio; tú continuarás: "Nunca hubo en Atenas un hombre..."
FILOCLEÓN.-"Tan canalla y tan ladrón..."
BDELICLEÓN.-¿Eso piensas contestar desdichado? Te cubrirán de invectivas;
Cleón amenazará con destruirte, exterminarte, deportarte.
FILOCLEÓN.-Pues si se enfada le cantaré esta otra: "En tu desatinada ambición
del supremo mando, acabarás por arruinar al país, que ya empieza a tambalearse".
71 En el pancracio los atletas luchaban completamente desnudos
72 Era de buen tono no ponerse inmediatamente a la mesa.
73 Descripción abreviada de una comida ateniense.
74 Era costumbre cantar al fin de las comidas.
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BDELICLEóN.-Y cuando Teoro, tendido a los pies de Cleón le cante cogiéndole
la mano: «Amigo, tú que conoces la historia de Admeto, honra a los valientes,» ¿qué
contestarás?
FILOCLEÓN.-Lo siguiente: «No tengo el alma del zorro, que se hace amigos en
cada corro.»
BDELICLEÓN.-A continuación, Esquines, hijo de Selo, hombre distinguido y
artista, cantará: «Fortuna y buena vida, ven amigo Clitágoras, los hallarás conmigo bajo
el hermoso cielo de la Tesalia.»
FILOCLEÓN.-«Mucha hemos derrochado tú y yo.»
BDELICLEÓN.-Eso lo entiendo perfectamente. Pero ya va siendo hora de ir a
cenar a casa de Filoctemón. (Llamando.) ¡Criso, muchacho! Prepáranos cena para los
dos en una cesta; hoy vamos a embriagarnos.
FILOCLEÓN.-No, no; que la embriaguez es una plaga. Después del vino se
rompen las puertas y llueven bofetones y pedradas, y al día siguiente, cuando se han
dormido los tragos, se encuentra uno que hay que pagar los excesos de la víspera.
BDELICLEÓN.-No temas tal cuando se trata de hombres honrados y corteses. O
te excusan ellos mismos con el ofendido o tú aplicas a lo ocurrido algún chistoso cuento
esópico o sibarítico de los que has oído en la mesa: la cosa se toma a risa y no pasa
adelante.
FILOCLEÓN.-Pues vale la pena que yo aprenda muchos cuentos de esos para
que alguno de ellos me libre de pagar el daño que cause. Vámonos ya y que nadie nos
detenga.
EL CORO.-Muchas veces he dado prueba de agudo ingenio, y jamás de
estupidez; pero me gana Aminias, ese hijo de Selo, a quien ví un día ir a cenar con
Leógares75 llevando por junto una manzana y una granada, y cuenta que es más
hambriento que Antifón76. Ya fue de embajador a Farsalia77, pero allí sólo podía reunirse
con los Penestas78, padeciendo él mayor penuria que ninguno.
¡Afortunado Autómenes, cuánto envidiamos tu felicidad) Tus hijos son los más hábiles
artistas. El primero, querido de todos, canta admirablemente al son de la cítara, y la gracia
le acompaña; el segundo, es un actor cuyo mérito nunca se ponderará bastante; pero
el talento del último, de Arifrades, digo, deja muy atrás al de los otros. Su padre jura
que lo ha aprendido todo por sí propio, sin necesidad de maestro, y que sólo a su talento
natural debe la invención de sus inmundas prácticas en los lupanares. Algunos han
dicho que yo me había reconciliado con Cleón porque me perseguía encarnizadamente y
me martirizaba con sus ultrajes. Ved lo que hay de cierto: cuando yo lanzaba dolorosos
gritos, vosotros os reíais a placer, y en vez de compadecerme, sólo anhelabais que la
angustia me inspirase algún chiste mordaz y divertido. Al notar esto, cejé un poco y le
hice algunas caricias. He ahí por qué «a la cepa le falta ahora su rodrigón.»79
UN SERVIDOR.-(Que entra dando gritos.) ¡Oh tortugas tres veces
bienaventuradas! ¡Cuánto envidio la dura concha que defiende vuestro cuerpo) ¡Qué
75 Una especie de Lúculo ateniense.
76 Rico arruinado.
77 Ciudad de Tesalia.
78 Mercenarios tesalios
79 Proverbio que se aplicaba a los que habían visto frustradas sus esperanzas.
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sabias y previsoras fuisteis al cubriros la espalda con un impenetrable escudo. ¡Pobres
espaldas mías, sin protección para los garrotazos)
EL CORO. ¿Qué sucede, muchacho? Porque hasta al anciano se le puede llamar
muchacho cuando se deja pegar..
EL SERVIDOR.-Sucede que nuestro viejo es la peor de ¡as calamidades. Ha
sido el más procaz de todos los convidados, y cuenta que allí estaban Hipilo, Antifón
Lico, Lisístrato, Teofrasto y Frínico; pues, sin embargo, a todos los dejó chicos su
insolencia. En cuanto se atracó de los mejores platos, empezó a saltar, a reír, a eructar
como un pollino harto de cebada y a sacudirme de lo lindo, gritándome: «¡Muchacho,
muchachito!» Lisístrato, al verlo así, le lanzó esta comparación: «Anciano, pareces un
piojo reavivado o un burro que corre a la paja.» Y él, atronándonos los oídos, le replicó
así: «Y tú te pareces a una langosta, de cuyo manto se pueden contar todos los hilos80 y
a Estenelo81 despojado de su guardarropa.» Todos aplaudieron, menos Teofrasto, que se
mordió los labios como hombre bien educado. Entonces, encarándosele nuestro viejo, le
dijo: «Di tú ¿a qué te das tanto tono y te las echas de persona importante cuando todos
sabemos que vives a costa de los ricos a fuerza de bufonadas.» Así continuó dirigiendo
insultos semejantes a todos, diciendo los chistes más groseros, contando historias necias
e importunas. Después se ha dirigido hacia aquí, completamente ebrio, pegando a
cuantos encuentra. Mirad, ahí viene haciendo eses. Yo me largo, para evitar nuevos
golpes.
FILOCLEÓN.-(Entrando con una tea encendida en la mano y acompañado de
una flautista desnuda.) Dejadme: marchaos. Voy a dar que sentir a algunos de los que se
obstinan en perseguirme. ¿Os largareis, bribones? Si no, os tuesto con esta antorcha.
UNO DE LOS CONVIDADOS.-A pesar de tus balandronadas juveniles, te juro
que mañana nos has de pagar tus atropellos. Vendremos en masa a citarte a juicio.
FILOCLEÓN.-¡Ja! ¡Ja! ¡Citarme a juicio! ¡Qué vejeces! ¿No sabéis que ya ni
puedo oír hablar de pleitos? ¡Ja! ¡Ja! Ahora tengo otros gustos: tirad las urnas. ¿No os
vais? ¿Dónde está el juez? Decidle que se ahorque. (A la cortesana.) Sube, manzanita de
oro, sube agarrada a esta cuerda; cógela, pero con precaución, que está algo gastada; sin
embargo, aún le gusta que la froten. ¿No has visto con qué astucia te he sustraído a las
torpes exigencias de los convidados? Debes probarme tu gratitud. Pero no lo harás,
demasiado lo sé; ni siquiera lo intentarás; me engañarás y te reirás en mis narices, como
lo has hecho con tantos otros. Oye, si me quieres y me tratas bien, cuando muera mi hijo
me comprometo a sacarte del lupanar y tomarte por concubina. Ahora no puedo
disponer de mis bienes; soy joven y me atan corto: mi hijito no me pierde de vista; es
gruñón, insoportable y tacaño hasta partir en dos un comino y aprovechar la pelusilla de
los berros. Su único miedo es que me eche a perder, pues no tiene más padre que yo.
Pero ahí está. Se dirige apresuradamente hacia nosotros. Hazle frente: coge esas teas;
voy a jugarle una partida de muchacho, como él a mí antes de iniciarme en los
misterios.
BDELICLEÓN.-(Que llega.) !Hola! ¡Hola, viejo verde! Parece que nos gustan
los cofrecillos de las muchachas; pero te juro por Apolo, que te costará caro conducirte
así.
FILOCLEÓN.-Te gustaría más un proceso a la vinagreta.
80 Por lo usado y raído.
81 Actor trágico, cuyo guardarropa había sido vendido por sus acreedores.
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BDELICLEÓN.-¿No es una grosería burlarse como acabas de hacerlo, de los
convidados y arrebatarles su flautista?
FILOCLEÓN.-¿Qué flautista? ¿Has perdido el juicio o sales de algún panteón?
BDELICLEÓN.-Pero ¡calla! Ahí está ante nosotros la dardaniense82.
FILOCLEÓN.-¡Cá! es una antorcha83 encendida por los dioses en la plaza
pública.
BDELICLEÓN.-¿Con que una antorcha? ¿No ves que es de diversos colores?
FILOCLEÓN.-¡Claro que sí! Una antorcha.
BDELICLEÓN.-¿Y esa raja negra que se le ve en medio?
FILOCLEÓN.-La pez, que se derrite al quemarse.
BDELICLEÓN.-Y lo de la parte posterior, ¿no es un trasero?
FILOCLEÓN.-No; es un nudo de la tea en forma de hinchazón.
BDELICLEÓN.-¿Cómo un nudo? ¿Qué cuento es ese? (A la flautista.) Tú, ven
aquí.
FILOCLEÓN.-¡Eh, eh! ¿Qué intentas?
BDELICLEÓN.-Quitártela y llevármela pues presumo que ya no tienes bastante
vigor para obtener un resultado.
FILOCLEÓN.-Escucha un momento. Asistía yo a los juegos olímpicos cuando
Efudión, aunque viejo, luchó valerosamente con Ascondas, y el anciano acabó por
hundir de un puñetazo al joven. Sírvate de aviso, por si se me ocurriese reventarte un
ojo.
BDELICLEÓN.-¡Por Zeus! No ignoras nada de los juegos olímpicos.
UNA PANADERA.-(Dirigiéndose a Bdelicleón.) Ampárame, por favor, en
nombre de los dioses. Este hombre me ha arruinado; al pasar, blandiendo torpemente su
antorcha, me ha echado a rodar por la plaza diez Óbolos de pan y cuatro de otras
mercancías.
BDELICLEÓN.-¿Ves lo que has hecho? Más historias y procesos a cuestas por
culpa de tu intemperancia.
FILOCLEÓN.-No lo creas: un cuentecillo alegre lo arreglará todo; verás como
me reconcilio con ésta.
LA PANADERA.-¡Ah, no¡ Has de pagármelo a mí, Mirtia, hija de Ancilión y de
Sóstrata. ¡Estropearme así todo el género que llevaba!
FILOCLEÓN.-Escucha mujer; voy a contarte una historia muy divertida.
LA PANADERA.-¿A mí con historias, vejestorio?
FILOCLEÓN.-Verás. Al volver una noche Esopo de un banquete le ladró,
atrevida, cierta mujer que iba borracha: «!Ah perra, -le dijo entonces-, si cambiases tu
maldita lengua por una medida de trigo, me parecerías más sensata!»
LA PANADERA.-¡Cómo! ¿Te burlas de mí? Pues bien, quienquiera que seas, te
cito ante los comisarios del mercado, para que me indemnices daños y perjuicios.
Querofón84, que está ahí, será mi testigo.
FILOCLEÓN.-Pero, por mi vida, oye al menos lo que voy a decirte: quizá te
agrade más. Laso y Simónides85, se disputaban en cierta ocasión la palma en un
certamen poético y Laso dijo: ¿Y a mí que más me da?
82 Muchas jóvenes de Dardania se dedicaban a la música.
83 Otro nombre de las cortesanas.
84 Discípulo de Sócrates.
85 Poetas líricos, rivales entre sí.
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LA PANADERA.-(A Querofón.) ¿No es verdad que lo harás?
FILOCLEÓN.-Y tú, Querofón, ¿serás testigo de esa mujer amarillenta, de esa
no, precipitándose desde una roca a los pies de Eurípides?
BDELICLEóN.-Ahí se acerca otro: parece ser que también viene a demandarte,
pues trae su testigo.
UN HOMBRE.-(Que llega con señales de haber sido apedreado.) !Desdichado
de mí! !Voy a perseguirte por ultrajes!
BDELICLEÓN.-¿Por ultrajes? !Ah! No, por los dioses, basta de demandas. Yo
te pagaré por él la indemnización que desees, y aún así te quedaré agradecido.
FILOCLEÓN.-Yo también quiero reconciliarme con él: confieso francamente
que le he pegado y apedreado. Pero acércate más: ¿me permites que yo solo señale la
cantidad que debe dársete como indemnización y que en adelante sea amigo tuyo, o
prefieres fijarla tú?
EL ACUSADOR.-Habla tú, pues detesto los pleitos y negocios.
FILOCLEÓN.-Un habitante de Síbaris se cayó de un cerro y se causó una grave
herida en la cabeza: es de advertir que no entendía gran cosa de equitación. Acercósele
entonces uno de sus amigos y le dijo: «Ejercítese cada cual en el arte que sepa»; por
tanto, corre a casa de Píttalo para que te cure.
BDELICLEÓN,-(A Filocleón.) Persistes en tus simplezas.
EL HOMBRE.-(A su testigo.) No se te olvide la respuesta que acaba de darme.
FILOCLEÓN.-Oye, no te vayas. En cierta ocasión una mujer de Síbaris aplasta
un erizo.
EL HOMBRE.-(A su testigo.) También te tomo por testigo de lo que está
diciendo.
FILOCLEÓN.-(Al Acusador.) Y el erizo toma a un compañero por testigo; a lo
que la mujer de Síbaris le dice: «Por Perséfone, si en lugar de ocuparte en tener un
testigo te hubieras apresurado a comprar cuerda para recomponerte, habrías dado
pruebas de más inteligencia.»
EL HOMBRE.-Sigue haciéndote el insolente hasta que el arconte te llame a
juicio.
BDELICLEÓN.-¡Por Deméter, no estarás aquí más tiempo! Voy a llevarte a la
fuerza.
FILOCLEÓN.-¿Qué haces?
BDELICLEÓN.-¿Qué hago? Llevarte adentro. De otro modo, no va a haber
testigos suficientes para todos los que te demanden.
FILOCLEÓN.-Estando un día Esopo entre los délficos...
BDELICLEÓN.-Me importa un bledo.
FILOCLEÓN.-... le acusaron de haber robado un vaso
en el templo de Apolo; entonces él contó cómo en cierta ocasión el escarabajo...
BDELICLEóN.-(Llevándose a su padre hacia el interior.) Voy a aplastarte
!palabra! a ti y a tus escarabajos.
EL CORO.-Envidio tu felicidad, anciano. !Qué cambio en su áspera existencial
Siguiendo prudentes consejos, vas a vivir entre placeres y delicias. Quizá los
desatiendas, porque es difícil modificar el carácter que se tuvo desde la cuna. Aunque
fueron muchos los que lo consiguieron. !Cuántas alabanzas no se atraerá, por ello en mi
opinión y en la de los sabios, el hijo de Filocleón, tan discreto y cariñoso con su padre!
Jamás he visto un joven tan comedido, de tan amables costumbres. Ninguno me ha
regocijado como él. En todas las respuestas que daba a su padre resplandecía la razón y
el deseo de inspirarle más decorosas aficiones.
-30-
UN SERVIDOR.-(Saliendo de la casa.) ¡Por Dionysos! Sin duda algún dios ha
revuelto y embrollado nuestra casa. El viejo, después de beber y de oír largo rato la
flauta, ebrio de placer, repite toda la noche las antiguas danzas que Tespis hacía ejecutar
a sus coros. Pretende demostrar, bailando incesantemente, que los trágicos modernos
son todos unos perfectos imbéciles.
FILOCLEÓN.-(Saliendo de la casa acompañado de su hijo.) ¿Quién ha osado
sentarse en los umbrales de esta casa?
EL SERVIDOR.-¡Vaya! Ahí está esa calamidad.
FILOCLEÓN.-Apartad las vallas, que va a empezar el baile...
EL SERVIDOR.-La locura, querrás decir...
FILOCLEÓN.-Ese ímpetu que pliega mis costillas. ¡Cómo mugen mis narices!
¡Cómo suenan mis vértebras!...
EL SERVIDOR.-Tómate una porción de eléboro...
FILOCLEÓN.-Frínico se encoge como un gallo...
EL SERVIDOR.-Van a lloverte piedras.
FILOCLEÓN.-Alza su pierna hasta tocar el cielo.
EL SERVIDOR.-¡Eh!, mira dónde pisas.
FILOCLEÓN.-Mira cómo las articulaciones de mis caderas se mueven con
facilidad. ¡Qué bien juegan!
EL SERVIDOR.-Nada de eso; lo que pareces es un verdadero loco.
FILOCLEÓN.-Ahora desafío a todos mis rivales. Si hay algún artista que se
precie de danzar bien, que venga por acá a competir conmigo. ¿Lo hay o no?
EL SERVIDOR.-(Designando a un danzante enano disfrazado de cangrejo.) No
hay más que uno: éste.
FILOCLEÓN.-¿Y quién es ese pobre desgraciado?
EL SERVIDOR.-Un hijo de Carcino86, el menor.
FILOCLEÓN.-No tengo con él ni para un diente. Lo aplastaré bajo una buena
danza de puñetazos; no tiene el menor sentido del ritmo.
EL SERVIDOR.-Pero, ¡infeliz!, justamente, ahí viene su hermano, otro hijo de
Carcino.
FILOCLEÓN.-Con esto ya tendré algo que llevarme a la boca.
EL SERVIDOR.-Sí, pero todos serán cangrejos, porque ahí llega un tercer hijo
de Carcino.
FILOCLEÓN.-¿Y eso que se arrastra a tu lado, ¿es cangrejo o camarón?
BDELICLEÓN.-Es un cangrejillo; el más pequeño de la familia, el que
compone tragedias.
FILOCLEÓN.-¡Oh Carcino, padre feliz de tan hermosa progenitura! ¡Qué
bandada de reyezuelos se abate sobre mí! Fuerza, es, ¡ay triste!, que me bata con ellos.
Eh tú, prepara la salsa para comérmelos, después de la lucha.
EL CORO.-¿Vamos, ilustres hijos de los mares! Saltad, hermanos de los
langostinos sobre la arena, al borde del mar que no se vendimia. Haced virar vuestros
pies rápidos, alzad la pierna como Frinicos y los espectadores os mostrarán su
admiración. Girad formando redondeles, golpeaos el vientre, convertíos en torbellinos.
Aquí tenéis a vuestro padre, señor y soberano de los mares, que avanza reptante,
orgulloso de sus hijos los tres reyezuelos de la danza. ¡Vamos! Guiadnos hacia la salida,
por favor, y a ritmo de paso ligero. Nunca se ha visto que la comedia concluya con un
"ballet".
86 Carcino era un mal poeta trágico, cuyos hijos tenían pequeña estatura y ejecutaban danzas trágicas.