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viernes, 29 de octubre de 2010

Dos Máscaras opina sobre ¨Cuando el Tiempo Descubrió su Poder¨



"Vivimos en un mundo geométrico, siempre predecible, siempre igual… hasta que hay un error y descuadra todo. Pero el origen de ese error puede ser algo especial, algo único, a lo que estamos acostumbrados a no ver. Estas son sólo divagaciones extraídas de Cuando el Tiempo Descubrió su Poder, un montaje llevado a juego gracias a la dirección de Matilda Corral.
Entre círculos soñadores y tiernos, triángulos decididos y ambiciosos, y cuadrados meticulosos, se interpone un error que los vuelve locos. Se transforman las nociones de tiempo y de espacio, y el miedo se apodera de ellos, y de los dueños del tiempo y las matemáticas. La solución más viable que encuentran es convertir el error en un regalo que, al final, reflejará en las figuras una mezcla de esperanza y cambio.
La idea de la obra se podría condensar en una frase: “Nada tiene derecho a aparecer a menos que esté previamente imaginado por nosotros”. Los dueños del tiempo ponen en evidencia todo lo articulado por el ser humano, como la vida urbana, con todo lo que ésta implica, construida como la única opción de vida, que vuelve invisible cualquier tipo de elemento natural, desde un árbol hasta una sensación. Es claro que éste puede ser el enfoque más simple que representa el montaje, puesto que está llena de una selección compleja de símbolos que llevan a pensar al espectador rebuscado en historia y consumismo, y al sencillo en ecología. Pero aún pasando por un millón de temas, el espectador tiene la oportunidad de reencontrarse con la vida monótona del ciudadano común.
El código se llega a convertir en un laberinto si no se atiende a algo específico de la obra y es aquí dónde surge un punto débil, pues “disfrazar” una obra para adultos “de infantil”, al final, no ayuda a entenderla ni a adultos ni a niños. Los primeros entienden los chistes como una burla y una reflexión a su propia cotidianidad, pero no se detienen a pensar muy a fondo cuál es el problema del que les están hablando. Mientras que los segundos se ríen de las figuras, se preocupan por el error y disfrutan las canciones, pero no entienden qué pasa en la historia (como cuento o como tema). La lucha contra el error es interna y para los pequeños es difícil comprenderla si no la ven en escena. En fin, disfrazar es llevar una máscara que puedes ponerte y esconder algo, o quitártela y mostrar algo.
Vale la pena recomendarla. Cuando el Tiempo Descubrió su Poder es una obra que hace falta ver en este país dónde la enseñanza se quedó de adorno en una plaza, mientras que la gente la sigue esperando. "
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1 comentario:

Caracas Dos Máscaras dijo...

¡Gracias por el enlace! Seguimos pendientes de sus próximas presentaciones.