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jueves, 30 de julio de 2009

El humor varonil sube a las tablas como realidad virtual


Esta obra de Gimnasio de Actores se estrena en Teatrex el sábado 1 de agosto

Gonzalo Velutini (Zurdo) y Jesús Nunes (Diestro) recrean "Realidad virtual"


(Cortesía Gimnasio de Actores)
(Foto Elisa Quero)


"En el escenario no hay nada... sólo virtualmente, y Gimnasio de Actores recreará histriónicamente el texto de Alan Arkin, Realidad virtual, a partir de este sábado 1 de agosto, en Teatrex. Se trata de una comedia que usa el humor inteligente y hasta varonil, dice la directora de la obra Matilda Corral. Dos personajes, Diestro (Jesús Nunes) y Zurdo (Gonzalo Velutini) llegan a un galpón donde deben llevar a cabo una misión desconocida para ellos. Allí esperan la llegada de tres cajas que contienen lo que necesitan para realizar la operación, y como tales cajas no llegan, Diestro le propone a Zurdo realizar una prueba de desempaque y chequeo de su contenido. "A pesar de que es una obra sencilla, aparentemente -señala Matilda- está cargada de acidez y cinismo solapado. El espectador se encontrará con distintos niveles de comprensión, y toca el tema de la manipulación, de la seducción", y agrega que la gente se topará, finalmente, con la reflexión de que aquello a lo que más se critica es a lo que uno más se parece. La pieza dura poco más de una hora, en un acto, y lo que llama la atención es que el único dispositivo escénico es un lápiz (aparte de los actores), el resto corre por cuenta de la capacidad de los actores para recrear las cosas que "deberían" estar sobre las tablas... y de la capacidad del público para imaginar lo que no está. Por su parte, Nunes habla de su personaje y señala que "Diestro está atado a la norma. Los personajes no se conocen, y es Diestro quien trata de convencer a Zurdo, empiezan a sacar cosas de donde no las hay, a manipularlas. En un momento comienzan a armar una carpa". Es allí donde comienzan, tanto Nunes como Matilda, a referir las dificultades que tuvieron que enfrentar para darle vida a la pieza. "Compramos una carpa y todo, y la armamos tantas veces como fuera posible, hasta poder hacerlo sin la carpa", dice la directora. De este modo pueden hacer ver lo que no está, y son los gestos los que le indican a los espectadores lo que está y lo que, finalmente, no existe. "Definitivamente no es stand up comedy ni tampoco se trata de los hombres hablando contra las mujeres y viceversa", explica por su parte el productor Eduardo Fermín, a lo que Matilda agrega: "siento que la obra habla bien de los hombres, incluso que el humor que se maneja es masculino, que no lo hacen las mujeres. Esta obra la escogí porque cuando presenté mi trabajo final en el Actors Studio (Nueva York), hice un fragmento con una compañera". Matilda retomó el texto, lo tradujo, y hasta le envió la versión castellana al autor, Arkin, quien complacido hasta le ha hecho comentarios. Hasta está sorprendido por la inclusión de la música, que en la obra original no aparece. La partitura está a cargo de Boris Paredes y Santos Palazzi."
Ana María Hernández G.

EL UNIVERSAL

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