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viernes, 9 de septiembre de 2011

Reflexión sobre "Un Tranvía Llamado Deseo" y "La Rosa Tatuada" de Tennessee Williams






Todos de alguna u otra manera buscamos la libertad, tratamos de escabullirnos de las normas a través de infinitas formas y escondites. Es el antagonismo al poder lo que impulsa la creatividad. Sin embargo, el camino tiene sus trampas, sus tentaciones que seducen y adormecen el alma coartándo nuestro propósito en la vida, quitándole luz, entusiasmo. Es allí donde, en medio de la angustia, nos dejamos vencer, sentimos vergüenza de lo que somos y como diría el padre Alexis Bastidas: " Confundimos confort con paz". Tennessee Williams no es una persona con la que me hubiese gustado ir de fiesta. Me asusta de sólo pensarlo. Pero su poesía descarnada me inspira a querer ser mejor persona y sentir empatía con el otro. Finalmente es de eso de lo que se trata. En su autobiografía se pregunta: "¿Qué es un escritor? Yo podría decir que es como ser libre. Sé que algunos escritores no son libres, son profesionales empleados, que es una cosa muy distinta... Me refiero a la libertad de ser. Alguien sabiamente dijo: " Si no puedes ser tú mismo, ¿para qué quieres ser del todo?"" Esta reflexión me lleva a pensar en un abismo. La vida de Williams rozó bordes que temo vivir. El deseo extremo que se vuelve violencia, el vicio que se entrega y juega a la muerte y la locura que es encierro. En el Tranvía Llamado Deseo, muestra un tranvía de una parada sin retorno. Es una partida de póker donde todo lo que se és se apuesta. En este caso no hay escape. Pero, ¿quién se escapa de sus miedos? Lo mejor entonces es exponerlos a la luz y sin vergüenza alguna, como Williams, conseguir la libertad a través del ser.


La sinceridad con que escribe sus personajes conmueve y muestra la cara honesta de su país. Su dramaturgia se centra en los excluidos su sociedad, aquellos que nadie quiere ver y una vez expuestos por su poesía brillan y nos afectan profundamente. Es como un espejo que expone un dolor común, familiar que puede reflejar a un extranjero, a un marginado, a un distinto, en cualquiera de nuestros países de la América toda. Un cristal donde todos nos podemos ver. Entonces, así como el maíz que comen y han comido nuestros indígenas desde el Canadá hasta la Patagonia, así Williams brinda una conexión que va mucho mas del idioma. “La Rosa Tatuada” es una invitación a segunda oportunidad – que muchas veces hemos necesitado – para encontrar vínculos a través del amor.

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